Gente que Cuenta

Te cuento que…
por Suzan Matteo, 5 de julio

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“El voluntariado no arregla el mundo, pero le impide caer del todo. Y eso ya es mucho…”
Imagen generada por la IA

Hay palabras que suenan muy bien en los discursos. Otras, en los hechos.

A mí me gusta «voluntariado», que es algo sencillo y directo: no necesita micrófonos y aparece cuando la situación se pone difícil y hay que actuar.

Con lo que ha pasado últimamente en Venezuela, se ha visto otra vez a mucha gente que se presenta sin que nadie se lo pida y sin mirar el reloj. Son personas que llegan con lo que tienen puesto y con muchas ganas de ayudar, aunque no siempre tengan una organización perfecta. Algunos vienen de ONG o de iglesias, pero muchos son simplemente vecinos que sintieron que tenían que hacer algo y se pusieron a hacerlo.

¿Cuándo nació el voluntariado? No importa. Desde siempre, la humanidad ha producido catástrofes con disciplina y voluntarios con terquedad.

Ahora mismo, mientras el tema sigue apareciendo en las noticias y en los mapas de emergencias, ellos cargan agua, clasifican donaciones y escuchan historias que no saldrán en ningún noticiero. Lo cierto es que el voluntariado funciona mejor cuando ya no hay cámaras. Cuando el país deja de ser noticia y todo vuelve a la rutina, ellos siguen ahí, trabajando sin buscar reconocimiento.

Porque lo difícil no es llegar con el desastre, sino quedarse cuando el tema deja de ser interesante. Cuando ya no hay trending topic, ni enviados especiales, ni políticos haciéndose la foto. Ahí empieza el trabajo de verdad: reconstruir sin aplausos, acompañar sin titulares, insistir, insistir, insistir…

Sabemos que nos olvidamos pronto de las cosas. Dentro de unas semanas, otros asuntos ocuparán el espacio, y el terremoto será apenas una nota al pie, una mención breve entre el precio del dólar y el resultado de algún partido. Pero en algún lugar habrá alguien organizando ayuda y otra persona agradeciendo que ese desconocido no se haya marchado.

El voluntariado no arregla el mundo, pero le impide caer del todo. Y eso ya es mucho.

Al final, cuando todo pase y la noticia se retire, quedará el esfuerzo de quienes no esperan a que las cosas mejoren para empezar a trabajar como si el cambio fuera posible. Porque, al final, es precisamente así como empiezan los grandes cambios.

Suzan Matteo Atril press
Suzan Sezille de Matteo es caraqueña, cosecha del 52; ingeniero industrial aplicada al área social; esposa, madre de dos, que ahora abuelea y escribe desde Inglaterra. suzansezille@gmail.com IG @tomadodeaquiydealla

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