Gente que Cuenta

Te cuento que…
por Suzan Matteo 28/6

 

Bandera de Venezuela Atril press
“…hay algo que siempre aparece en medio de la desgracia y que no figura en los informes oficiales: la solidaridad…”
Imagen generada por la IA

Hay noticias que se leen. Otras se escuchan. Y algunas, aunque uno esté a miles de kilómetros, se sienten como un puñetazo en el pecho.

Anoche, aquí en el Reino Unido, me senté a escribir los pendientes de siempre: «Tomado de aquí y de allá», estas líneas para Atril. Entonces apareció la noticia y, por un instante, todo lo demás dejó de importar.

Dos terremotos. No uno, sino dos. Con apenas segundos de diferencia. Mientras aquí la noche transcurría con aparente normalidad, la tierra se estremecía bajo los pies de Venezuela.

Comenzaron a llegar las imágenes: Caracas sacudida, gente corriendo a las calles, edificios balanceándose, rostros de miedo. Después los reportes de daños, derrumbes y víctimas. Después la angustia de quienes buscaban noticias de familiares y amigos.

Y uno no puede evitar preguntarse cuántas pruebas más le quedan por soportar a un país que lleva años acumulando heridas.

Porque Venezuela parece condenada a vivir en una especie de combate permanente. Cuando no es la política, es la economía. Cuando no es la inseguridad, es la incertidumbre. Y ahora, como si faltara algo, la propia tierra decide estremecerse bajo los pies de su gente.

Sin embargo, hay algo que siempre aparece en medio de la desgracia y que no figura en los informes oficiales: la solidaridad. El vecino que ayuda, la mano que se tiende, el rescatista que no descansa, la gente común haciendo lo extraordinario.

Quizá sea eso lo único verdaderamente indestructible.

Estos son días para acompañar a quienes sufren, para llorar a quienes ya no están y para agradecer por quienes lograron regresar al abrazo de los suyos. Porque cuando la tierra tiembla, uno descubre qué cosas importan de verdad. Y entonces comprende que los edificios pueden caer, las paredes pueden agrietarse y los caminos pueden romperse. Lo que no debería romperse nunca es la esperanza.

Que Dios proteja a Venezuela. Lo necesita. Pero, sobre todo, que los venezolanos sigamos encontrando dentro de nosotros mismos la fuerza necesaria para levantarnos una vez más. Porque si algo ha demostrado esa tierra a lo largo de su historia, es que siempre encuentra la manera de amanecer.

Suzan Matteo Atril press
Suzan Sezille de Matteo es caraqueña, cosecha del 52; ingeniero industrial aplicada al área social; esposa, madre de dos, que ahora abuelea y escribe desde Inglaterra. suzansezille@gmail.com IG @tomadodeaquiydealla

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