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Las anécdotas sobre profesores, estudiantes y exámenes son incontables. Sin embargo, recuerdo una en particular porque encierra una enseñanza que considero tanto filosófica como práctica: la importancia de la observación y la atención a los detalles.
Comencemos por definir la anatomía patológica. Se trata de la especialidad médica que estudia las alteraciones estructurales, macroscópicas, microscópicas y moleculares producidas por las enfermedades en las células, los tejidos y los órganos. Su finalidad es establecer diagnósticos, comprender los mecanismos de la enfermedad y orientar el tratamiento de los pacientes.
En la entrada del anfiteatro de Anatomía Patológica del antiguo Hospital Los Andes, en Mérida, había una inscripción en latín grabada sobre el arco de la puerta. El texto decía:
Hic est locus ubi mors venit ut vitae succurrat.
. Uno de los protagonistas de esta anécdota era un profesor alemán; el otro, un estudiante de cuarto año de Medicina, precisamente el año en que se cursaba Anatomía Patológica.
El joven había intentado aprobar la asignatura en varias oportunidades, sin éxito. Los exámenes eran orales: un estudiante frente a tres profesores que actuaban como jurado. Era, en cierto modo, uno contra el mundo.
En una de aquellas jornadas, el presidente del jurado llamó al siguiente candidato. Al verlo entrar, reconoció de inmediato al estudiante y, sin ocultar su sorpresa, le preguntó:
—¿Bachiller, usted realmente quiere aprobar Patológica?
—Claro que sí, profesor —respondió el joven con seguridad.
—Entonces le haré una sola pregunta. Si la responde correctamente, aprueba; si no, se queda.
—Diga la pregunta, profesor —replicó el estudiante, desafiante.
El profesor sonrió y lanzó su interrogante:
—¿Qué dice el letrero que está escrito sobre el arco de la puerta de entrada a este salón?
El muchacho quedó desconcertado. Había atravesado aquella puerta innumerables veces durante años, pero jamás se había detenido a observar la inscripción. No sabía qué decía ni mucho menos cuál era su significado.
La traducción del texto era sencilla y profunda a la vez:
“Este es el lugar donde la muerte acude a socorrer la vida.”
Y es que, en efecto, los conocimientos aportados por la Anatomía Patológica permiten comprender las enfermedades, desarrollar nuevos procedimientos diagnósticos y diseñar tratamientos más eficaces. Gracias al estudio de los tejidos y órganos afectados por la enfermedad, la muerte se convierte en una fuente de conocimiento al servicio de la vida.