Boxeo de sombra,
por Victorino Muñoz
Desde que tengo dos cuentas de WhatsApp me ha dado por hablar cada vez más conmigo mismo. Esta es una costumbre que creo tenemos todos (me refiero al diálogo interno); sin embargo, yo lo he llevado a otro nivel, al convertirlo en una buena manera de ejercitarme en esta difícil esgrima de la argumentación.
En tal sentido, cuando tengo una idea para comenzar a escribir algo (como los artículos para esta página), uno de mis yo toma partido por una de las dos posiciones. Por ejemplo, si las redes sociales traen más cosas buenas que malas; o viceversa.
Y entonces, dale que te doy, comienza una andanada de discursos ya a favor, ya en contra.
- Las personas pueden compartir con quienes tienen sus mismos intereses, gustos y afinidades – dice uno de mis yo.
- Sí, pero entonces pueden en...


