Los grandes olvidados,
por Jeraige Reinoso
Los cuidamos cuando duelen, los escondemos dentro de los zapatos y rara vez pensamos en ellos; sin embargo, los pies son mucho más que el punto donde termina nuestro cuerpo: son uno de los principales sensores y soportes de nuestra relación con el equilibrio y el entorno.
Cada paso comienza allí. Los pies reciben información del suelo a través de miles de receptores sensoriales; esa información ayuda al sistema nervioso a reconocer dónde estamos, cómo distribuimos nuestro peso y cómo ajustar músculos y articulaciones para mantenernos estables.
Podríamos imaginarlos como los sensores de un vehículo: si están alterados, el sistema se adapta para mantener la marcha y el equilibrio. Así, los tobillos, rodillas, caderas, columna y musculatura se compensan y van alterando sus fricciones, l...


