El jardín aromático,
por Lucy Gómez
Son huertos de hierbas para cocinar y comer. Pueden ser de cualquier tamaño, desde el de la repisa de la cocina, donde apenas caben un par de macetas —una de albahaca y otra de perejil—, hasta el terreno donde se coleccionan decenas de plantas, no solo culinarias, sino también fragantes o medicinales.
No es necesario vivir en el campo para cultivar a lo grande. Están de moda los grandes huertos urbanos en edificios (los rooftops), que escalaron de los balcones a las terrazas y que utilizan hasta los dueños de restaurantes para darle sentido al cultivo de proximidad.
Además de las amas de casa, los precursores de estos jardines fueron los monjes medievales, quienes en sus monasterios cultivaban plantas medicinales y comestibles. Ellos fueron el origen de muchas industrias de licores o...




