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Soledad Morillo

Leonardo me hizo palpitar, por Soledad Morillo Belloso
45b, Soledad Morillo

Leonardo me hizo palpitar, por Soledad Morillo Belloso

Da envidia, sana, pero mucha envidia. Y gusto, de ese que no se gasta ni se deshilacha.Cuando usted ve una serie, una película, una obra de teatro, quizás no se pasea por un hecho: todo comenzó con un escritor, aterrado, frente a un espacio en blanco. Da igual si es una hoja de papel o la pantalla de un computador. El miedo va desde el corazón hasta las puntas de los dedos. Uno teme lo que puede pasar. Y teme mucho más que transcurran minutos y nada pase.Las musas debieron estar de muy buen modo y ánimo ese día, esa tarde o esa noche en que Leonardo Padrón se plantó, con ese coraje para enfrentarse al miedo que solo sienten los valientes, y empezó a escribir "Pálpito".No voy a hacer spoiler y no voy a gastar ni una letra en revelar la compleja trama. No quiero arruinarle a usted que me lee...
Precisiones sobre el episodio de la bofetada,  Soledad Morillo Belloso
41a, Soledad Morillo

Precisiones sobre el episodio de la bofetada, Soledad Morillo Belloso

Hablan del golpe de Will Smith a Chris Rock, sin siquiera detenerse a hacer la distinción entre un golpe y una bofetada, gesto que en el lenguaje corporal históricamente tiene la connotación del reclamo por violaciones al honor.Si Will Smith, un hombre por demás corpulento, hubiera querido hacer daño físico, le hubiera propinado a Chris Rock un cerrado puñetazo y lo hubiera al menos dejado tirado en el piso y seguramente con algo roto. Una bofetada es un gesto distinto. Es un reclamo de honor. Y eso está en la historia de la humanidad. En tiempos pretéritos, se instituyó el guantazo. Y ello significa una expresión de protesta por alguna acción que mancilla  el honor. Chris Rock, que no pasa de ser un payaso insolente en estado de decadencia, no contento con la barbaridad irrespetuosa que s...
Canción para bordar pañuelos –  Soledad Morillo Belloso
35a, Soledad Morillo

Canción para bordar pañuelos – Soledad Morillo Belloso

Es de noche. Miércoles. Es tarde. Acabo de saberlo. Me pregunto cómo se canta un adiós a alguien que nos llenó la vida con su música y que se nos fue. Y en medio de esta congoja en silencio no se me ocurre otra cosa que bajar el volumen del ruido tan simplón y tan insensato que nos aturde el corazón, y buscar sin carta de navegación en mis memorias las caricias que Chelique tuve la gentileza de obsequiarnos. No voy a hacer una semblanza de este cantor de sueños. Eso se lo dejo a quienes hoy quizás consiguen sentir una tristeza menos invasiva. La mía está repleta de murmullos, de quejidos. Busco en una maleta vieja un pañuelo. Quiero bordarle la palabra ansiedad. El país que Chelique acarició con versos y melodías existe. Él lo escuchaba y lograba escribirlo y describirlo con una ...
Retirarse antes de aburrir – Soledad Morillo Belloso
26a, Soledad Morillo

Retirarse antes de aburrir – Soledad Morillo Belloso

"Llueve, detrás de los cristales llueve y llueve..." -Joan Manuel Serrat Debe ser la canción que más me gusta de Serrat. Y cada vez que llueve, la tengo a flor de piel. La lluvia me hace pensar, reflexionar. Sobre lo que hemos perdido, sobre lo que tuvimos, sobre lo que dejamos destruir. Vivimos en un constante recordar. Nos hemos vuelto adictos al recordar es vivir. E inventamos bondad en esos recuerdos. Los adornamos y maquillamos. Conjugamos los verbos que comienzan con re: recordar, rehacer, recuperar, reiniciar. Nos refugiamos. Los más jóvenes están aburridos de la cantinela del pasado. Los que vamos envejeciendo enterramos el espejo y compramos el buscar fotos viejas a las que les hacemos cirugías con Photoshop. Así nos engañamos y engañamos. Nos negamos a la re...
Escribir en versos –  Soledad Morillo Belloso
24c, Soledad Morillo

Escribir en versos –  Soledad Morillo Belloso

Sí, "llorá", en andaluz. Con tilde en esa "a". Necesito un pañuelo para secarme las lágrimas. Un pañuelo blanco y limpio, de algodón, con olor a lavanda y a jabón. Un pedacito de tela que me ayude a quitarme esta neblina de los ojos que no me deja mirar. Dame un pañuelo que me recuerde que los que se han ido no se irán nunca de mi respaldar. Un pañuelo para un adiós sin despedidas. Que todo es un hasta luego que no existe el nunca jamás. Dame una telita para agitarla al viento y dejarla como seña para el reencuentro. Dame, virgencita, un pañuelo para anudarlo con pétalos de azahares. O para sembrarlo en el jardín de rosas. Un pañuelo para secar mi llanto, que no es sino un racimo de versos para no olvidar. Dame un pañuelo blanco y...
Mandarina del Carmen – Soledad Morillo Belloso
23b, Soledad Morillo

Mandarina del Carmen – Soledad Morillo Belloso

Yadira quería parir un 16 de julio, como ofrenda a la virgencita. “Si es varón, ojalá me salga con vocación religiosa. Si es niña, que le guste hacer flanes”, decía. Despuntando aquel 16 de julio, rompió fuentes. En el ambulatorio a nadie sorprendió verla en pleno afán de parto. Feliciana la partera asistió al doctor, un muchacho recién graduado de la Vargas. A la hora se escuchó el llanto de una hermosa niña. “¿Y cómo le vas a poner?”, preguntó Feliciana. “Mandarina del Carmen”. Al crecer, Mandarina se hizo diestra en hacer flan de mandarina. Pero pasó que un año llovió cuando no tocaba y se arruinó la cosecha. Mandarina del Carmen  estaba ese año en Guatire, estudiando para maestra. Cuando supo lo que pasaba, averiguó de una iglesia para ir a rezarle a la Virgen del Carme...
La Olleta de Gallo de María Federación – Soledad Morillo Belloso
22c, Soledad Morillo

La Olleta de Gallo de María Federación – Soledad Morillo Belloso

Allá en tierras larenses, nadie preparaba la Olleta de Gallo como la serena María Federación. Que de las hermanas, ella era la que mejor sabía pasearse por los calderos y los fogones. Una vez al mes hacía esta delicia para obsequiarla al cura párroco. La Olleta de gallo es una sopa de origen español pero mudada a estas latitudes. Y vaya si en ella se nota la influencia de los hábitos criollos, pues incluye piezas de gallo, pequeños trozos de carne de res y cochino, vino dulce, verduras y especies. Aquel día de enero, María Federación hablaba con una prima, Jacinta, que vivía en Falcón, pero que  andaba de visita para pagarle una promesa a la Divina Pastora. A ella le explicaba con calma: -Para preparar la olleta de gallo necesitas, para el caldo, 1 gallo de 2 a 2,5 kilos, 1 li...
El dulce de pomarosa del General – Soledad Morillo Belloso
21a, Soledad Morillo

El dulce de pomarosa del General – Soledad Morillo Belloso

Al General le encantaba el dulce de pomarosa. Decían en Naguanagua que le apaciguaba el  proverbial mal genio. En la cocina, la vieja aya le explicaba a la ahijada cómo hacerlo. -Pon atención, muchachita, que esto hay que hacerlo con muchísimo cuidao’ y sin andar con prisas. Mira, necesitas como veinte pomarosas, como éstas, bien maduras. Y como un litro de agua, más o menos un cuarto de kilo de azúcar, y pétalos, pétalos de rosas blancas o de rosas miniaturas. Y necesitas también agua de rosas o de azahares. Pon cuidao’, pues. Cortas las pomarosas por la mitad y les das  forma de casco, así. Les quitas las pepitas y las guardas aparte. No las vayas a botar. Pones en la candela el litro de agua con el azúcar. Entonces, cuando empieza a espesar, metes los cascos de pomarosas, y qu...
El Negro en Camisa de misia Amanda – Soledad Morillo Belloso
20a, Soledad Morillo

El Negro en Camisa de misia Amanda – Soledad Morillo Belloso

Misia Amanda era siempre invitada a Naguanagua a la celebración de la Begoña. Era de Aragua, pero las familias eran amigas de toda la vida. Así que cada agosto preparaba su Negro en Camisa. Lo hacía con cuidado, para que estuviera bueno y el  párroco no se quejara. No se le olvidaba que un año el curita había puesto el grito en el cielo porque “el negro estaba rancio y la camisa piche”. Ese día estaba con una ahijada que vivía en Caracas pero que estaba de visita. Le explicó: -Pon atencion. Necesitas 300 gramos de chocolate en polvo semi amargo; 300 gramos de azúcar; 300 gramos de mantequilla; 6 posturas; tres cuartos de taza de harina leudante; y además leche y agua. Esto para hacer el bizcocho. En un perol de cobre o acero inoxidable, colocas media taza de leche en baño de María,...
Los buñuelos de Pensamiento – Soledad Morillo Belloso
19a, Soledad Morillo

Los buñuelos de Pensamiento – Soledad Morillo Belloso

Buñuelos hay muchos. Del viejo y del nuevo continente. De yuca, de trigo, de maíz, de batata. Todos tienen algo en común: son como besos que viajan con el viento. Llevan un mensaje, un “te quiero” susurrado con dulzura. Son caricias de amor. Dicen que al comer un buñuelo cualquier rabia se apacigua, cualquier dolor se seda, cualquier angustia se calma. Para preparar sus buñuelos, Pensamiento comenzaba por quitarle la vena a la yuca que había sido salcochada por cuanto menos una hora en agua fresca con una pizca de sal. Luego, musitando suavemente una canción con su voz de jilguero trituraba esa yuca hasta que conseguía una masa suave y bien uniforme. Luego con sus suaves manos hacía bolitas perfectas, y las iba friendo en aceite bien caliente hasta que doraran. Las ponía en la ba...
El asado negro de Leticia – Soledad Morillo Belloso
18b, Soledad Morillo

El asado negro de Leticia – Soledad Morillo Belloso

Yo creo que en los fogones y calderos está buena parte de lo que somos como seres humanos. Eso aparece como leit motiv en mis cuentos y novelas. Mis personajes cocinan y comen. Así, como narro a seguir, la Leticia de mi “Eufemia” prepara su asado negro. "... Lo preparó con sus propias manos, usando la receta que su abuela Corazón le había enseñado: - Mira, muchachita, ¡pon cuidao! Para preparar el asado negro necesitas un muchacho redondo de kilo y medio más o menos. Necesitas además una taza y media de aceite de maíz, una taza de papelón rallado, una cebolla grande cortada en cuadritos pequeños, tres cabezas de ajo machacado, un kilo de tomates maduros, media taza de vino tinto, una pizca de sal y pimienta negra recién molidita. Escucha bien. La noche anterior, agarras el muchac...
Oda a la ensalada rallada – Soledad Morillo Belloso
Soledad Morillo, 16b

Oda a la ensalada rallada – Soledad Morillo Belloso

Existes desde épocas del Imperio Romano, tiempos aquellos de hombres con faldita o túnica. Entonces eras servida en mesas de plebeyos, patricios y grandes guerreros. Ayudabas a amainar el calor de los veranos. Calpurnia calmaba sus tristezas haciendo de ti compañía amorosa. De origen honesto, ofreces un placer cándido, sin sobresaltos. Eso te hizo preferida de los modos austeros de doña Isabel, Reina de Castilla y señora también de otros reinos. Estás así en la historia de la catolicidad. En otros mundos te hiciste compañía leal y sincera. Que así lo reflejan los registros de los señores indianos, que te servían tanto en platos de barro cocido como en aquellas cerámicas arreboladas. Eres de yantares en palacios y casonas y también de hogares con posibles. Eres de pobres y rico...