Viajar I,
por Getulio Bastardo
Decir que viajar es placentero es llover sobre mojado. A mí, particularmente, me encanta viajar, y el placer comienza desde la llegada al aeropuerto, incluso antes de abordar el avión. Antiguamente, el primer control era lo más engorroso de todo el proceso; ahora, por fortuna, ese fastidio parece haber quedado atrás.
Uno llega al terminal con el pase de abordar en el teléfono móvil, un lector óptico lo reconoce y autoriza el acceso. Así de sencillo. Superado ese primer obstáculo, se entra en el área comercial, donde se exhiben restaurantes y tiendas que ofrecen desde artículos de primera necesidad hasta las mercancías más extravagantes y vistosas, muchas de ellas a precios que parecen competir por alcanzar los más altos del mundo.
Se supone que estamos en una zona libre...


