¡Gran oportunidad!,
por José Manuel Peláez
La frase de “hay que sentar cabeza” siempre me ha parecido disonante. Como si quisiera decir que una cabeza sentada piensa mejor que otra en movimiento. La entiendo en el sentido de que en algún momento hay que enfocarse y poner todas nuestras habilidades al servicio de un propósito, pero la frase sigue sin gustarme. Y, aun así, la pensé cuando mi jefe me propuso un trabajo con mejor sueldo, mayores beneficios y condiciones más cómodas. Quizás era el momento de “sentar cabeza”. Lo malo es que el trabajo era en un lugar ajeno a mí y muy lejos de mis querencias y mi idioma.
Tenía dos días para decidir.
─ ¡Qué gran oportunidad! ─ clamó Manolo cuando se lo estaba contando.
─ Pero si no sabes ningún detalle, Manolo… ¿gran oportunidad de qué?
─ De equivocarte.
Del discurso con el ...












