Bordados,
por Lucy Gómez
Todo recomenzó cuando me regalaron aquel suéter viejo. Viejo, pero bueno. De una lana que abrigaba mucho y al que le habían tenido mucho cariño pero que había que tirar.Como pasa con las mascotas, que se nos van poniendo ancianas. Uno sabe que se van a morir, pero no lo queremos saber… Ella me miró con el suéter en las manos y me dijo que me lo daba porque además de ser calientito, yo podía “hacer algo con él”.Hubiera podido responder de otra manera: decirle que no reciclaba basura -grosera-, llevármelo y botarlo sin decirle nada - levemente cortés-. Pero decidí quedármelo.Aunque en realidad no soy ninguna experta, sé algo más que el común de costura y bordado.Así que lo dejé en su bolsa y casi me había olvidado, hasta que, buscando otras cosas, se cayó la bolsa y lo volví a ver. Resulta q...












