Acebo,
por Lucy Gómez
Las ramas de acebo entraron en mi mapa decembrino bien temprano. En casa compraban coronitas importadas, de hojas muy verdes y bayas rojas para adornar el árbol de Navidad, todo de plástico. También usé tarjetas navideñas con su imagen. Mucho después supe cómo se llamaba, pero evidentemente no era un árbol tropical, así que nunca vi uno de cerca hasta que viví en Europa.
Entonces entendí la fascinación que provoca y su presencia constante en las fiestas de invierno desde la antigüedad. Resulta que además de llenarse de florecitas blancas en primavera, se colma de bayas rojo brillante, que destacan en sus ramas de un intenso verde oscuro durante toda la temporada helada. Mientras otros árboles pierden sus hojas, este, que es bastante alto, está siempre verde y alegre.
Su asociación co...












