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Rafael Victorino Muñoz

Ética del escritor, por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 242a

Ética del escritor, por Victorino Muñoz

En algún momento, Hemingway escribió recomendaciones acerca de lo que debe hacer un escritor. Cosas que la gente cita por allí, tales como: nunca te agotes, deja algo para el día siguiente; si hay que parar de escribir, debe ser sabiendo lo que viene después; retoma la escritura leyendo lo anterior; sé disciplinado; sé directo y breve… La suya es más una ética de trabajo, no tiene que ver con moral, o valores. Sus consejos son buenos y sirven si ya uno es escritor. Para el que no escribe, las frases inspiradoras de Hemingway resultan una guía inútil. Sirven tanto como un mapa para quien no va a viajar. Por otro lado, hay también consejos de Borges sobre el asunto. Estoy seguro de que no quería ser tomado muy en serio, ya que dice cosas como: evitar “personajes groseramente disímiles ...
Carrera a juro,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 241b

Carrera a juro,
por Victorino Muñoz

Siguiendo con el asunto de las reflexiones sobre las clases, otro comentario, o más bien queja, que suelo escuchar entre los estudiantes del nivel universitario es que les gustan unas asignaturas y las otras no. Y esta preferencia se traduce en prestar atención solo a determinadas materias, incluso en dejar de entrar a las clases que no les resultan tan gratas, sea por el contenido o por el profesor. Hay quienes piensan que se debe dar al estudiante lo que pida. Que el currículum debe adaptarse a lo que requiere el aprendiz, pues es él quien guía el proceso. Bueno, sí, se supone. Pero en el fondo no estoy muy de acuerdo; en verdad me resulta algo extraño que sea la persona que nunca ha estudiado la carrera la que va a tomar la decisión de lo que va a ver o no. Es como si fuéramos (lo...
Mosquitos socráticos,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 240b

Mosquitos socráticos,
por Victorino Muñoz

Días atrás, estaba sentado en mi sillón de leer (no sé si redundo, porque podría estar en el dicho sillón sin estar sentado o podrá estarlo en cualquier otra parte; en todo caso, excusas y continuación). Un díptero culicíneo de aproximadamente 5 mm de longitud y con anillos circulares blancos en las divisiones de sus artejos posóse sobre mi muslo derecho. Cuando estaba presto para introducir su probóscide se acercó otro, un poco de mayor tamaño y de largos palpos, iniciándose de esta manera el siguiente diálogo: Anópheles: Epa, ¿pa dónde vas tú, carricito? Aedes Aegypti: Bueno, a echarme una papeadita. Anópheles: ¿Y tú no sabes que este territorio pertenece a los de mi especie? Aedes Aegypti: Si con lo de territorio te refieres a este primate sobre el cual estamos posados, te d...
Maestro de capirote,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 239c

Maestro de capirote,
por Victorino Muñoz

Cuando llegué a la universidad me sorprendió escuchar una frase. “Ese profesor es bueno, pero aburrido”, me decía una chica de segundo semestre, adelantándome lo que me iba a encontrar cuando pasara del primero. La verdad, era algo en lo que nunca antes había pensado. Digo, no sabía que un profesor podía ser aburrido o, dicho de otro modo, que un profesor tuviera que no serlo, sino lo contrario, que debía divertir a los estudiantes, aparte de darles clases. No podría afirmar si, en efecto, mis profesores y maestros anteriores para ese momento, quiero decir, los de la primaria o el liceo, fueron o no aburridos. Fueron profesores sin más ni más. Iban a lo suyo y ya. En ese entonces yo creía que el docente era como un libro, como un libro abierto que alguien iba leyendo frente a mi c...
Un lápiz,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 238b

Un lápiz,
por Victorino Muñoz

El lápiz conforma, junto con un amplio conjunto de objetos, la lista de los útiles escolares. En este sentido, el lápiz es por lo general el signo de la escolaridad, o también el signo del estudiante. Esto no niega la posibilidad de que sea usado por un maestro: el maestro carpintero o el maestro albañil tienen a menudo su lápiz en la oreja, aunque sacan punta con una herramienta, porque el hermano sacapuntas quedó olvidado en el bolso escolar. En un extremo del lápiz está un pequeño borrador, lo que nos recuerda que también lo escrito puede borrarse. Ahora bien, la diferencia en cuanto a proporción entre el lápiz y el borrador me hacen pensar que quien lo inventó era un optimista; tomando en cuenta que en la realidad son más frecuentes las veces que nos equivocamos que las que acertamo...
Ignorancia segura,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 237b

Ignorancia segura,
por Victorino Muñoz

Hace algún tiempo me sucedió esto con una estudiante, a quien estaba asesorando para que hiciera su trabajo especial de grado. Como le dijeron que yo era profesor de Semiología, y ella quería hacer un análisis del fenómeno del grafiti usando el método semiótico, me pedía que yo fuera su tutor. Traté de aclararle, en principio, que no puede decirse que la semiótica sea propiamente un método, no en el sentido riguroso que tiene este término cuando se refiere, por ejemplo, al método científico. No es la semiótica una ciencia exacta, y difícilmente podría procederse con ella como siguiendo un manual, o no siempre y con todos los fenómenos. – Claro que sí – allí me interrumpió – el profesor que nos dio la asignatura nos dijo que el método semiótico consta de tantos y cuantos pasos y que s...
Sanidad virtual,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 236b

Sanidad virtual,
por Victorino Muñoz

Aun a pesar de que no me considero precisamente un adicto al teléfono ni paso demasiadas horas viendo contenidos de manera incesante – gracias, sobre todo, al hecho de que no tengo TikTok ni Threads, entre otras redes–, desde hace un mes decidí disminuir el tiempo frente a la pantalla, logrando llevar el consumo a menos de una hora: algo así como 45 minutos en promedio por día.Un verdadero logro, si tomamos en cuenta que las estadísticas mundiales sitúan dicha media en unas cinco horas diarias, variando según los distintos países; y tomando en cuenta también que el teléfono celular se ha convertido en un útil para muchas cosas (por ejemplo, lo usamos para operaciones bancarias o como biblioteca) y en sustituto de los medios tradicionales de entretenimiento, como la televisión y la radio.Pa...
Postal navideña,<br/> por Victorino Muñoz
235c, Rafael Victorino Muñoz

Postal navideña,
por Victorino Muñoz

A mi esposa le gustan las películas navideñas y cada temporada ve casi todas las que hay, sean viejas o nuevas. De este modo, yo, que a menudo la acompaño, debo haber visto  unas 150, por lo menos. Hasta donde he podido vislumbrar, la dinámica de estas películas es la siguiente: el chico protagonista es de Chicago, Boston o Filadelfia; trabaja como abogado, corredor o agente inmobiliario. Pero se  queda atrapado en un pueblito, en vísperas de navidad, debido a que cerraron el aeropuerto o la carretera por el mal tiempo. Por su parte, la chica protagonista, que tampoco vive allí, estaba visitando a sus padres u otros familiares, y se queda igualmente varada. Ella es diseñadora o chef y tiene una oferta de trabajo para ir a Milán o a París. Lo más importante de la historia es que es...
Pellejo duro,<br/> por Victorino Muñoz
234d, Rafael Victorino Muñoz

Pellejo duro,
por Victorino Muñoz

En ocasiones me han preguntado qué se necesita para ser buen escritor. Y muchas veces me han dado ganas de responder que deberían preguntarle a un buen escritor, porque no estoy seguro de que yo lo sea. Como no me gusta mucho quitarles las ilusiones, voy y respondo con cualquier cosa que me venga a la cabeza, tal vez repitiendo algún lugar común: ser observador, ser paciente, ser acucioso con los detalles, qué sé yo. De tanto hacerme pensar en el asunto y de darle vueltas y más vueltas, he aquí que he llegado a la terrible conclusión de que lo que de verdad se necesita para ser escritor (no sé si bueno o malo) es tener el pellejo duro, en el sentido espiritual del término (si es que el espíritu tiene pellejo y si es que existe tal cosa como el espíritu). Lo que quiero decir es alg...
El perro de Rocky,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 233d

El perro de Rocky,
por Victorino Muñoz

Cuenta la historia que antes de su gran éxito cinematográfico, que fue, como se sabe, la primera entrega de la saga de Rocky Balboa, su protagonista, Sylvester Stallone, conoció de cerca la pobreza, supo lo que era sentir que el dinero no alcanzara, y lo peor: su sueño de triunfar parecía estar cada vez más lejano. Con una esposa embarazada y un sueldo miserable, que no era suficiente ni para cubrir la renta del más que modesto apartamento donde vivían, Stallone tomó una decisión drástica y decidió vender a su perro Butkus por cuarenta dólares, dado que tampoco tenía cómo mantenerlo. Ya se sabe cuál es la continuación de la historia, que sí tuvo un final feliz: pese a que había sido rechazado múltiples veces como actor, luego de tanto insistir, le dieron la oportunidad y apareció en ...
La mafia del boom,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 232d

La mafia del boom,
por Victorino Muñoz

Leyendo recientemente el libro "Los nuestros", de Luis Harss, recordé unas notas que tomé para un artículo que publiqué sobre el boom de la literatura latinoamericana. No voy a hablar de libros. Solo quiero mencionar ciertas peculiaridades que entonces subrayé de esas personalidades, a quienes se atribuye ser lo más conspicuo de dicho movimiento literario, si es que fue tal. Me refiero a eso que se dio en llamar la mafia del boom: Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar. Hay varios detalles que llaman la atención de esta reunión de nombres. Lo primero, es que sean de nacionalidades distintas: México, Colombia, Perú,  Argentina. Ninguno se repite. Pero más curioso aún es que cada uno es representante de los países con mayor cantidad de hispanohablant...
Garciamarqueanos,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 231c

Garciamarqueanos,
por Victorino Muñoz

Quienes hemos leído, releído y disfrutado la obra del gran colombiano, premio Nobel de literatura y orgullo latinoamericano, podemos distinguir algunos rasgos de la escritura de Gabriel García Márquez, que constituyen su sello distintivo, el signo de identidad de su estilo. Aparte de la presencia del realismo mágico, muchos aseguran que el más sobresaliente es la exageración o hipérbole, como también se le llama, la cual se observa a menudo en su adjetivación. Veamos: En Cien años de soledad, se dice que José Arcadio Buendía conservaba su fuerza descomunal, que le permitía derribar un caballo agarrándolo de las orejas; También en Cien años… se cuenta el reto de dos personajes: “se bebió cada uno el jugo de cincuenta naranjas, ocho litros de café y treinta huevos crudos”; En M...