Hijos peludos,
por Victorino Muñoz
Como la gente ha seguido insistiéndome, cada vez que me ven con mis perros y gatos, he tenido que volver sobre el tema. No, no, les respondo: no me molesta para nada tener que limpiar sus pelos regados por todos lados, sus necesidades fisiológicas o los desastres que hacen cuando deciden ponerse a jugar con lo que no deben.
A menudo les pregunto a estos impertinentes (porque es lo que me parecen, ya que ellos no me ayudan ni a limpiar ni me dan para la comida de los animales): si usted tuviera un hijo, ¿le molestaría acaso tener que recoger lo que riegan, bañarlos o asearlos? ¿Verdad que no? Y si ya los tiene, sabe mejor que nadie esa respuesta.
Pues, aunque no se me parezcan, ese perro y ese gato que usted ve allí, son mis hijos. Son mis niños peludos, chiquitos y orejones. Los amo ...












