
¿Se acuerdan de la frase de Frida Kalho de “yo lo trato como usted me trate y lo quiero lo que usted me quiera”?
Pues parece que con la inteligencia artificial, por mucho que no tenga sentimientos, o eso es lo que creemos, también funciona.
Esta semana un CEO de Claude anunció una serie de nuevas reglas de juego para su utilización: la prohibición de pedirle armas biológicas o vender drogas ilegales, santo y muy justo, así como pedirle a los usuarios abstenerse de “incurrir en comportamientos abusivos o crueles, persistentes e innecesarios, hacia nuestros modelos”.
Lo que no deja claro es cómo nos protegerían ellos a nosotros, infelices mortales, de los comportamientos abusivos o crueles, persistentes e innecesarios que sufrimos cuando al “algoritmo” esa entelequia que sabemos que nos domina, pero hasta ahí, le da por hacer lo que ellos mismos llaman un bucle y no hay dios que lo saque de ese encierro ciberespacial y nos termine de ayudar de una vez por todas.
Me pasó esta semana con un mapa. Lo rehízo, sin exagerar, como quince veces y nada que daba pie con bola, así que terminé con un montón de créditos consumidos, sin mapa, y de paso con ganas de tirar la computadora por la ventana.
“Simplemente comprenden (tus emociones) y tienen algunas reacciones negativas basadas en tus palabras cargadas de emoción”, afirma el especialista Jindong Wang, y aquí parece que se aplica la frase de la Kalho. Yo les puedo asegurar que por lo menos hasta la versión 10 fui bastante educada. Después ya no me acuerdo y fue a partir de ahí que caímos en el juego del gallo pelón y terminó ganándome por cansancio.
Le pedì a Gemini que ilustrara lo que es un bucle y aquí les dejo la imagen que generó. No sé ustedes, pero yo sigo a años luz de entender…