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La tregua de la piel,<br/> por Soledad Morillo Belloso
Soledad Morillo, 281b

La tregua de la piel,
por Soledad Morillo Belloso

Las manos no tocan. Despiertan. De a poco. Hay un territorio ciego en la espalda, un mapa de trincheras donde la intemperie acumula su sal. Una caricia verdadera llega hasta allí sin pedir permiso. Es un alfabeto de agua que disuelve el yeso de la coraza. Desaprender el frío exige un pulso lento. Los dedos exploran el relieve del dolor como quien tantea la orilla de un abismo familiar, sabiendo que el temblor es el único idioma legítimo de la carne. No buscan domesticar la sombra; la acompañan hasta que se vuelve mansa. En ese roce mínimo se suspende el tiempo de los relojes. El peso del mundo —las horas ásperas, las palabras que astillaron la madera del pecho— se repliega ante la evidencia de una orilla. Un cuerpo reconoce a otro no por la forma, sino por el modo en que suspende ...
O fio do tempo,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens, 281b

O fio do tempo,
por Alfredo Behrens

leer en español          Leo tinha certeza de que o seu umbigo estava meio frouxo.Num domingo tranquilo, resolveu dar um puxãozinho de teste naquele pequeno nó. Em vez de soltar, ele começou a se desenrolar. Um cordão macio e brilhante de prata trançada escorregou por entre seus dedos.Ele puxou devagar. Da cozinha, sua mãe soltou uma exclamação de surpresa e riu ao ver o avental tremular, puxada por aquele laço invisível e afetuoso. Mas atrás dela, o fio continuava. Passou pela janela, serpenteando para trás através da luz da tarde.Curioso, Leo deu um puxão bem mais firme.O carretel enlouqueceu. O cordão zuniu em direção ao passado, vibrando como a corda dedilhada de um violoncelo. Atrás de sua mãe surgiu sua avó, com as mãos enfarinhadas; depois uma bisavó de renda, seguida por mulheres v...
El bucle,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 281b

El bucle,
por Luli Delgado

ler em português        ¿Se acuerdan de la frase de Frida Kalho de “yo lo trato como usted me trate y lo quiero lo que usted me quiera”?Pues parece que con la inteligencia artificial, por mucho que no tenga sentimientos, o eso es lo que creemos, también funciona.Esta semana un CEO de Claude anunció una serie de nuevas reglas de juego para su utilización: la prohibición de pedirle armas biológicas o vender drogas ilegales, santo y muy justo, así como pedirle a los usuarios abstenerse de “incurrir en comportamientos abusivos o crueles, persistentes e innecesarios, hacia nuestros modelos”.Lo que no deja claro es cómo nos protegerían ellos a nosotros, infelices mortales, de los comportamientos abusivos o crueles, persistentes e innecesarios que sufrimos cuando al “algoritmo” esa entelequia que...
La segunda palabra,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 281b

La segunda palabra,
por Victorino Muñoz

Como seguro les pasa a muchos, antes yo solía explotar más fácilmente y de buenas a primeras decía cosas que podían resultar hirientes, inadecuadas, incluso a menudo inexactas, porque estaban, precisamente, inspiradas por la emoción del momento. Pero tal emoción no siempre era positiva, sino todo lo contrario. Y no es que ahora no sienta nada. Solo que me contengo con más frecuencia, sobre todo si estoy molesto. Aprendí, o desaprendí. Sí siento, pero no grito. Durante este proceso, recalé en uno de esos llamados grupos de doce pasos. Un día que me tocó intervenir, hice la siguiente pregunta: siempre digo las cosas lleno de rabia, y me doy cuenta de que actué mal, pero solo lo pienso después. ¿Cómo haría para callar antes y evitar todo lo malo que eso acarrea, para mí y para los demás...