Gente que Cuenta

Flor de Pascua, por Lucy Gómez

Andy Warhol Atril press
Andy Warhol,
Poinsettias, 1982

La Flor de Pascua es famosa desde antes de la conquista española. En el México prehispánico, era símbolo de pureza y adornaba los templos en las ceremonias. Además, tenía mucho valor comercial porque recomendaban su savia lechosa para curar heridas, enfermedades de la piel, artritis, y que las madres produjeran más leche, mientras los comerciantes de telas aprovechaban el rojo de las flores para hacer tintes. Se llama en náhuatl, Cuetlaxochitl.

Después, su uso ritual entre los mexicanos fue aprovechado por los monjes franciscanos para adornar iglesias, belenes y las procesiones del Santo Pesebre. Decían que la forma de las hojas les recordaba la estrella de Belén .

Pero a lo mejor hubiera tardado más en hacerse popular en todo el mundo si el primer embajador norteamericano en México, Joel Robert Poinsett, aficionado a la jardinería y negociador en la compra de Texas, no la hubiera llevado a la Exposición de Horticultura de 1829 en Pennsylvania, donde hizo sensación.  De ahí en adelante, la llamaron Poinsettia.

Setenta años después se convirtió un diciembre en la flor más vendida en California, haciendo la fortuna de una familia alemana, los Ecke, que tenían un negocio de venta de flores en Hollywood y se centraron en desarrollar su cultivo. En los años 20 del siglo pasado ya arrasaba como símbolo en el mundo de las tarjetas navideñas en Estados Unidos.  Hoy se celebra el Día de la Poinsettia en los países de habla inglesa, el 12 de diciembre.

Las verdaderas flores son los botoncitos amarillos del centro. Las “pétalos” rojos son hojas modificadas, brácteas que protegen los botoncitos y atraen polinizadores. A la venta, además de las rojas hay azules, blancas, rosas y violetas. Para que puedas cultivarlas en casa, también se ha logrado disminuir su alzada de cuatro metros a sesenta centímetros.

Es de las plantas más vendidas en navidades y con las que se hacen más fraudes. Venden ramas sin raíces y por la prisa, nadie chequea que realmente puedan vivir.

Así que, al comprar, revisa que sí tenga raíz metiendo el dedo en la tierra o dando vueltas al cepellón dentro del pote para sacarlas y verlas. Que sean blancas y/o bronceadas. Si tiene muy pocas o son marrón oscuro no la lleves. Para que las flores duren, los botones del centro deberían estar en su mayoría cerrados. No la dejes reposando en platillos con   agua, quítale el papel de envoltorio si lo trae y riega solo cuando la tierra esté seca. Házme caso.

Lucy Gómez e1647642232444
Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años.
es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores.
lucygomezpontiluis@gmail.com

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