Gente que Cuenta

Fotos artificiales,
por Getulio Bastardo

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“Me impresionó lo que parecía desprenderse de él…”
Imagen generada por la IA

Hay pintores que pintan retratos; otros pintan espíritus. Con sus trazos plasman no solo el rostro, sino también el carácter de quien tienen delante.

Hace algunos años, cuando estudiábamos medicina, teníamos excelentes profesores. Eran verdaderos maestros. Entre ellos destacaba uno por su sabiduría, su oratoria y esa rara capacidad de explicar lo complejo con aparente facilidad. Sus clases eran cualquier cosa menos aburridas, a pesar de la distancia emocional que mantenía con los alumnos.

Era un hombre alto y delgado, de porte erguido, muy serio, con apellido y fenotipo nórdicos.

Cuando termina una clase o una conferencia, suele ocurrir que un grupo de asistentes —sea público general o estudiantes— se acerca al expositor para comentar algo o expresar una opinión que por pena o timidez no se animó a decir en público. Sin embargo, con este profesor no ocurría. A pesar de la excelencia de sus exposiciones, nadie se acercaba. Imponía una especie de respeto cercano al temor.

Pocos años después coincidimos en una exposición de pintura. Uno de los cuadros era un retrato suyo, hecho en lienzo.

Hubo un momento en que quedamos él y yo frente al cuadro.

Ya no le tenía miedo. Estábamos casi a la par; ambos pertenecíamos a la misma profesión, aunque en distintos rangos.

Nos saludamos con cortesía. Miramos el retrato —o quizá la otra cara del espejo— y luego volvimos a girar para mirarnos de frente.

Entonces, envalentonado por mi posición en la directiva del colegio de médicos, le dije:

—Le captó hasta el espíritu.

Me sostuvo la mirada unos segundos, esbozó una leve sonrisa y se alejó.

Ese era el tipo.

No conocí a mi bisabuelo materno. Murió joven, pero mi abuela conservaba un retrato suyo hecho al carbón. En él resaltaba el espíritu de un hombre apacible, tal como ella lo describía. Había  sido, un padre protector, cuidador y responsable de su familia.

Pero lo que realmente me llevó a escribir estos recuerdos fue una imagen hecha con inteligencia artificial.

Nieta nina Atril press
Foto actual, a los cuatro años

Una de mis hijas hizo generar una fotografía de mi nieta de cuatro años proyectada a los catorce.

Haciendo abstracción de que para uno los nietos siempre son los más bellos e inteligentes de la ciudad, debo decir que es una niña hermosa: ojos grandes, pestañas largas y onduladas, enmarcadas por cejas pobladas; todo ello sobre una nariz pequeña y una boca delicada.

Pero no me impresionó el retrato artificial.

Me impresionó lo que parecía desprenderse de él.

Su carácter.

Esa alegría que ya tiene, esa empatía, ese cariño con sus padres, sus tíos, sus primos, sus abuelos y compañeritos del colegio.

Hasta hoy Facebook nos traía recuerdos del pasado.

Ahora la inteligencia artificial parece empezar a traernos recuerdos del futuro.

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Getulio Bastardo Médico psiquiatra clínico, profesor universitario jubilado en Venezuela y activo en Perú, casado, con seis hijos y seis nietos. Soy un viejo feliz getuliobastardo@yahoo.com.mx

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