Gente que Cuenta

La génesis fue el pigmento (parte VI), por Tomás González

Con Ángel

Para Ángel Hurtado y José Antonio Dávila, con devoción y amistad.

Con Dávila

Para Alirio Rodríguez, in memoriam.

Estimado lector, me voy a referir a una generación de pintores, los últimos maestros del arte moderno venezolano, a los que me une una sólida amistad casi filial de muchos años. Si resbalo y caigo en el elogio más allá del elogio, tenga la certeza que me pondré de pie unas líneas más adelante. Hecha esta advertencia, continúo.

La muerte del maestro Antonio Edmundo Monsanto en 1948, director de la Escuela de Arte en la esquina del Cuño, vino a ensombrecer la enseñanza del arte impartida hasta el momento. El nombramiento de un nuevo director de la Escuela, cambió los lineamientos de enseñanza por unos opuestos a los intereses de los estudiantes.

Cuenta Ángel Hurtado en sus memorias inéditas: “Luego de la desaparición de Monsanto, fue equivocadamente nombrado director su hermano Bernardo, quien era el profesor de dibujo técnico y un mediocre pintor. El pensum y el espíritu de la escuela cambiaron total y definitivamente. Los alumnos en su mayoría protestamos ese nombramiento del nuevo director y decidimos ir a la huelga. La represalia del mismo fue expulsarnos a todos, menos a dos esquiroles”.

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Boleta de expulsión de Ángel Hurtado, 8 de mayo de 1950. Archivo Ángel Hurtado.

La expulsión fue la vía para deshacerse de los rebeldes. Sin embargo, antes de significar el fin, fue el acicate para continuar carrera en el Taller de Libre de Arte y al poco tiempo viajar a París, capital mundial del arte en la época.

primer cuadro

Este es el primer cuadro abstracto pintado por Ángel Hurtado a su ingreso en el Taller Libre de Arte después de su expulsión en 1950.

Los rebeldes expulsados fueron: Ángel Hurtado, Clara Urdaneta, Omar Carreño, Alirio Rodríguez, José Antonio Dávila, Jacobo Borges, Humberto Jaimes Sánchez (el Paisa), Víctor Valera y Genaro Moreno.

Angel Hurtado 1

Ángel Hurtado. Foto Isaac Bencid.

Ángel Hurtado, es ejemplo de pasión, vocación y disciplina por el arte. Sus primeros pasos para estudiar pintura fueron llegar a Caracas desde El Tocuyo y pedir una beca. Él cuenta: “Llevé mis pequeños y primeros cuadros para mostrárselos a la Directora de Cultura del Ministerio de Educación, quien además era pintora: Elisa Elvira Zuloaga. Su negativa a concederme la beca fue desastrosa (…) y me dijo que me dedicara a otra cosa”.

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Ángel Hurtado con sus primeros cuadros. Foto archivo del artista.

Sin embargo, aquello no truncó su vocación. Por un azar afortunado del destino, a través del poeta José Antonio Escalona Escalona, paisano de Sanare, Ángel Hurtado consigue la beca y se inscribe en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas. Desde entonces y hasta hoy, ya próximo a cumplir sus primeros 95 años, sigue pintando en su taller frente al mar Caribe. Por cierto, en 1961 se gana el Premio Nacional de Pintura, máximo galardón que se entrega a un artista en Venezuela, y lo recibe de manos de aquella que le había negado la beca: Elisa Elvira Zuloaga.

formas en equilibrio

Ángel Hurtado. Formas en equilibrio. 1954. Colección del artista, Caracas.

Su pintura, como todo, ha cambiado en el tiempo. Primero fue el paisaje, luego la abstracción iniciada en el Taller Libre de Arte y continuada en París con rasgos expresionistas, barras negras que destacan sobre una atmósfera nocturna, transparente y sombría.

espacio sideral

Ángel Hurtado. Espacio sideral. 1961.Con este cuadro gana el Premio Nacional de Pintura en el XXII Salón Oficial.

Luego vendrá la etapa sideral donde el signo preferente será la esfera, el ritmo cósmico de las estaciones y el espacio infinito. Y desde 1967 comienza a realizar collages con recortes de reproducciones de obras de los grandes maestros, a modo de ejercicios de composición que llama “Divertimentos”.

Divertimentos


Ángel Hurtado. Divertimentos: collage homenaje a Tamara de Lempicka. Colección del artista. Caracas.

Entre 1970 y 1995 se radica en Estados Unidos y trabaja como jefe de la Unidad Audiovisual del Museo de Arte Moderno de América Latina (OEA, Washington).

you tube

En la plataforma YouTube están disponibles varios documentales de Ángel Hurtado.

Ahí produce unos 50 documentales sobre la vida y obra de los artistas latinoamericanos más importantes del siglo XX, entre ellos, Joaquín Torres García, Fernando de Szyszlo, José Antonio Velásquez, Pedro Ángel González y José Luis Cuevas.

palabras exactas de la tarde

Ángel Hurtado. Boceto para En las palabras exactas de la tarde. 1989. Colección TG, Caracas.

A principio de los años ochenta empieza a trabajar en paisajes imaginarios y esquemáticos, imágenes de tierras primigenias, sin presencia humana, donde los tepuyes ocupan un papel relevante.

Salto Ángel

Ángel Hurtado. Salto Ángel. 2012. Colección TG, Caracas.

El mismo Ángel Hurtado ha dicho: “puedo decir que soy un pintor abstracto-expresionista. Mis paisajes no son realistas pero sugieren realidades. Son paisajes subjetivos; empecé siendo figurativo pero siempre sentí mayor inclinación hacia el paisaje que hacia la figura. Ese paisaje se fue sintetizando hasta llegar a la abstracción, a lo que yo llamo paisajes interiores”.

Dávila

José Antonio Dávila. Foto Isaac Bencid.

José Antonio Dávila, fue otro rebelde expulsado. Su pintura ha evolucionado desde el paisaje y el realismo social.

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José Antonio Dávila. Desde el corral de mi casa en El Valle. 1949. Colección TG, Caracas.

Pasando por una época donde desarrolla un planteamiento figurativo del hombre contemporáneo, a través de cabinas, salas de máquinas y espacios cerrados.

cabina amarilla

José Antonio Dávila. Cabina amarilla (segunda versión). 1969. Colección TG, Caracas.

Hoy a sus 87 años, sigue “tranquilino”, como lo llamaban sus amigos del grupo Presencia 70, desarrollando la técnica hiperrealista con gran sensibilidad, una pintura ordenada, pensada y limpia.

CV

José Antonio Dávila. En presencia CV (105). 2018. Colección TG, Caracas.
“Esta obra es muy significativa para mí, porque retrata parte de los que ha sido mi exilio: una hija maravillosa que nació en México, su nombre escrito en tacos de madera apoyados en el borde de la ventana, sus manos impresas en la pared, la reproducción de las tarjetas postales con obras de los más importantes y admirados pintores mexicanos por mí y que llevaban noticias nuestras para Dávila, la cotidianidad representada por las cajas y las frutas que mayormente  se producen en México y una ventana que llora, una constante de todo el que abandona el terruño.”

Para Antonio Arráiz Parra “La iconografía de Dávila está integrada por objetos, ámbitos y personajes que pueden tener un contenido simbólico dual. Los símbolos ‒tropos visuales o como quiera llamarse‒ en la pintura de Dávila no son catalogables ni, todavía menos, analizables por el intelecto. Más bien, el poder asociativo de estas formas se desarrolla en nuestra fantasía, en nuestra imaginación y, por lo tanto, las interpretaciones son innumerables”.

Alirio Rodríguez

Alirio Rodríguez. Foto de Isaac Bencid.

Alirio Rodríguez nos dejó en 2018 cuando aún su discurso plástico tenía mucho que entregar. Su pintura dividida en 26 ejes temáticos tiene como columna vertebral una visión antropocéntrica, es decir, el hombre como centro de todo lo que hace. Como un abanico desplegado aparecen los Cosmonautas, los Colosos, Alumbramientos, Jueces, Cabezas orbitantes y Ante el abismo, que llenan sus telas con visiones de seres en movimiento y contorsionados cuyos rostros y cuerpos se desvanecen extrañamente.

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Alirio Rodríguez. Ante el abismo II. 1970. Colección TG, Caracas.

Para Juan Calzadilla “Rodríguez se inclina, en su pintura, a las reacciones primarias: el grito, el horror, el alumbramiento, el vacío total. Las figuras levitan, flotan, reposan sobre gigantescos pedestales o permanecen encerradas en cubos de cristal, ingrávidas y solitarias. Como si se encontraran impedidas por sí mismas para asumir su verdadero ser”.

Novicio

Alirio Rodríguez. El novicio III. 1999. Colección TG, Caracas.

La obra más importante de Alirio es el vitral de la antigua Corte Suprema de Justicia, con una superficie de 750 metros cuadrados, es considerado el más grande del mundo, y fue inaugurado en 1983. Para este proyecto de tanta envergadura trabaja en Chartres (Francia) con los maestros vitralistas Jacques Juteau y Gérard Hermet, y el montaje de la obra se realiza con tecnología venezolana usando por primera vez el aluminio como soporte de la estructura. El vitral se compone de grupos de figuras en matices de color azul ‒celeste, cerúleo, índigo‒, colocadas en un juego de perspectivas que hacen que el espectador confronte distintas proporciones a medida que asciende de piso en piso.

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Alirio Rodríguez. El Vitral de la Justicia (Fragmentos). 1983. Colección TSJ, Caracas.

En estas breves líneas no cabe todo el afecto que quisiera expresar, pero con ellas hago acto de presencia para dejar constancia de mi homenaje sentido a quienes he admirado desde siempre y manifestarles de todas las maneras posibles el amor que les tengo.

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Tomás González (Coro, 1980). Médico oftalmólogo especialista en Glaucoma (UCV), Magíster en Historia de Venezuela (UCAB) y coleccionista de Arte Venezolano. Email: tgonzalez3000@yahoo.es

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