Gente que Cuenta

Los extraños juicios medievales 2

Todo el mundo mira hacia el acusado que escucha las palabras del Juez sin mostrar emoción alguna, y esto es muy lógico pues no entiende nada de lo que ocurre. Seguidamente los alguaciles proceden a llevar el reo hasta el sitio donde será ajusticiado y éste alegremente los sigue sin mostrar temor ni arrepentimiento, cosa que es perfectamente comprensible pues el sentenciado a la máxima pena es sólo un cerdo, un marrano común y corriente al cual han vestido con ropas de hombre para ser juzgado.

Los juicios seguidos a los animales se encuentran entre los acontecimientos más fantásticos de la edad media y contrario a lo que se podría pensar, eran bastante frecuentes. Un historiador enumeró más de 300 en menos de 60 años. Estos juicios se hacían con toda seriedad y las sentencias dictadas eran cumplidas al pie de la letra. Toda clase de animales eran juzgados, pero los que más frecuentemente sufrían esta suerte eran los cerdos o cochinos y generalmente era por asesinato. Esto se debía a que estos animales vagaban en libertad por villas y aldeas, comiendo toda clase de basura y desperdicios. Como vivían en forma semisalvaje, su mal humor tradicional les convertía en animales fieros y peligrosos que atacaban furiosamente a quien le molestase, y por esto, los niños de corta edad quienes también andaban de su cuenta por las calles eran sus principales víctimas. El hijo de un campesino en Toulon murió atacado por tres cochinos. Las autoridades encargadas de la averiguación arrestaron a todos los moradores del chiquero y tras establecer, no se sabe cómo, cuáles eran los tres cochinos asesinos, condenaron a los demás marranos a ser azotados pues “habían presenciado el asesinato sin tratar de impedirlo”.

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