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Gente que Cuenta

Razón de la novela,
por Victorino Muñoz

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Vincent van Gogh,
Naturaleza muerta – Novelas francesas y rosas, 1888
Fuente: https://www.wikiart.org/

Más allá de lo que nos mueve a iniciar su lectura, hay razones para seguir con una novela. La primera tiene que ver con lo que se conoce como intriga, definida de un modo básico como aquellas técnicas y recursos que dispone el autor para que el lector se mantenga a la expectativa con respecto a una situación por esclarecer.

Así, continuamos con el libro para saber la respuesta al “¿qué pasará luego?” Y este qué pasará puede referirse a muchas cosas: se casarán los protagonistas (intriga amorosa), quién es el culpable, lo capturarán (intriga policial), se restablecerá el equilibrio (emocional, afectivo, familiar), y un largo etcétera.

Ejemplos de este tipo de historias las encontramos en El conde de Montecristo de Alejandro Dumas (¿logrará vengarse?), Orgullo y prejuicio (¿se casarán Elizabeth y Darcy?), casi todo Stephen King, JK Rowling y pare de contar. Aunque a veces la pregunta puede ser hacia el pasado: ¿cómo ocurrió eso?

Ahora, hay novelas en las que esto importa menos. En algunas está presente; sin embargo, no es la razón que mueve a continuar leyendo. Por ejemplo, La metamorfosis de Kafka; si bien uno puede, al leerla por primera vez, preguntarse si Gregorio recuperará su forma humana, creo que nos dejamos atrapar más por otra cosa.

Yo diría que el anterior ejemplo se ubica en el terreno intermedio, ya que admite las dos posibilidades de lectura. Así como sucede con El túnel de Ernesto Sábato, Moby Dick de Herman Melville, Crimen y castigo de Dostoiewski, casi todo Tolstoi, buena parte de las obras de Vargas Llosa y muchas más.

Pero hay novelas en las que no nos atrapa tanto la trama y el deseo de saber lo que pasará, como la forma de hablar del autor-narrador. Un ejemplo de este tipo sería La insoportable levedad del ser de Milan Kundera, en la que no estamos tan interesados en saber si Thomas y Theresa recuperarán su relación, sino en el fino hilado del pensamiento del autor.

Aquí podría ubicar Las ninfas de Francisco Umbral; también la mayor parte de las obras de Calvino y de Borges, que no escribió novelas pero sí cuentos; hablando de esto, algunos de Cortázar pueden estar en la primera (Manuscrito hallado en un bolsillo), segunda (Final de juego) o tercera (El perseguidor) categorías.

Nos pasa con estos narradores lo mismo que con algunos amigos y hasta con profesores: seguimos leyéndolos o escuchándolos porque nos gusta lo que dicen y nos gusta cómo nos hablan. Y por ello volvemos una y otra vez a sus páginas, para deleitarnos con cada palabra.

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Victorino Muñoz valenciano, autor de "Olímpicos e integrados", ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y "Página Roja", publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017. rvictorino27@hotmail.com Twitter:@soyvictorinox Foto Geczain Tovar

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