Gente que Cuenta

A Marte – Lucy Gómez

Con más noticias sobre Marte y los viajes espaciales, llegar allá parece estar a la vuelta de la esquina. Para la especie humana en general, no en particular porque los entrenamientos para astronauta no son lo mío.

Pero soy curiosa y me llama la atención que se haga realidad lo que veía desde pequeña en las series espaciales de televisión, que eran mis favoritas. Con el mundo digital a mis pies, los nuevos marcianos podrían ser mis invitados por teleconferencia. A mí me encantaría.

Después me puse a investigar la cosa y se me enfriaron un poco los ánimos. Lo que ocurre es que para que alguien pueda establecerse en Marte pasará algún tiempo.

Como la atmósfera marciana no es igual a la terrestre ni existe el mismo campo magnético, que es lo que nos protege del sol y de otras radiaciones, sería imposible vivir sin una gran protección.  Las viviendas de los colonos tendrían que excavarse en las montañas o construirse bajo despeñaderos, con oxígeno, agua y máquinas que eliminen los residuos. Allá no hay agua. Cero ríos, mares ni océanos por lo cual, sin aire ni agua habrá que inventárselas.

El que viaje se queda un tiempo largo. Cada ida y vuelta a la tierra son seis meses y llevar agua y comida, a doscientos millones de kilómetros, pongamos 100 toneladas,  costaría mil millones de euros. Si después que llegas no te convence el sitio tienes que aguantarte porque no hay  taxis, ni  puedes pedir que te dejen en la parada más próxima, “ o me bajo del carro”.

Todo tiene que producirse allá. Hay que hacer agricultura marciana quieras que no. El desarrollo de una ganadería es imposible. ¿Bajo qué cúpula metes a todo ese ganado?  Algunos estudiosos sostienen que la comida provendría 80%  de vegetales, diez por ciento de cría de insectos y 10 por ciento de cultivos in vitro de células animales, la llamada carne celular. Nada de vacas.

El transporte se haría bajo tierra en túneles conectados con ascensores y trenes. La energía para  las colonias  la generarían paneles solares y plantas nucleares. No se puede confiar sólo en los paneles porque se producen tempestades de arena cada rato, la luz se iría cada dos por tres. Para completar el cuadro, como la gravedad marciana es un tercio de la terrestre, habrá que calcular cómo afecta la salud de los colonos.

Parece que voy a tener que esperar mucho más por mis video conferencias marcianas.

Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años.
es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores.
lucygomezpontiluis@gmail.com

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