Skip to main content

Gente que Cuenta

Bendito apagón,
por Victorino Muñoz

Hand shadows Atril press e1789610089115
Tarjeta publicitaria comercial de finales del siglo XIX para la marca William G. Bell & Co., empresa de Boston conocida por su sazonador para aves, Bell’s Seasoning.
fuente: https://streetsofsalem.com/

Entre los momentos más gratos de mi infancia se encuentran algunos relacionados con los apagones. Decir esto tal vez hará enarcar las cejas a más de uno, si no es que me grita que soy un insensato o algo peor; porque si hoy día hay un gran motivo de queja es este de quedarse sin electricidad por varias horas. Pero, déjenme que les cuente.

Como les debió suceder a muchos de ustedes – contemporáneos o coetáneos – viví mi infancia en una época en la que había no más de tres canales de televisión, con programación poco variada, por no decir a veces detestable. Además, solo teníamos un pequeño aparato en blanco y negro para toda una familia de ocho miembros.

De este modo, cuando se interrumpía el servicio eléctrico en las noches, no había mucho que lamentar. Y es que, por otro lado, comenzaba entonces una serie de actividades que no solo eran gratas para mí, sino que era ocasión de estar toda la familia reunida compartiendo.

Mi abuelo contaba o me contaba historias, recuerdo. También lo hacía mi tío. Varios de mis tíos, así como mi mamá, tienen inclinaciones musicales y se les da bien eso de cantar y tocar algún instrumento. Mi tía hacía juegos de sombras en la pared, gracias a la llama de la única vela que nos iluminaba a todos.

A la débil luz de dicha vela, jugábamos mímicas, la “vieja”, el “ahorcado” y stop. En esto último yo era muy bueno y casi siempre era el que ganaba, pese a ser el menor de todos. También había juegos de memoria, ajedrez, dominó, etc.

De este modo, no la pasábamos nada mal mientras duraba el apagón. Y, como dije, era un momento en el cual la familia compartía, hablábamos, bromeábamos, contábamos chistes… Nos mirábamos a las caras, cosa que me parece la gente hace cada vez menos dentro de sus hogares, con este asunto del celular.

Hablando de esto, hoy día cuando se produce un apagón, lo que escuchó por mi barrio, incluso en mi casa, son tantos gritos, quejas y maldiciones. Lástima que nos hayamos vuelto tan dependientes de los aparatos y que no sepamos estar sin ellos, pienso en esos momentos.

Y es que dependemos de la electricidad para todo, no solo en asuntos de entretenimiento, sino para cocinar – usando licuadoras, tostadoras, hornos microondas –, así como resolver otra gran diversidad de tareas domésticas.

Los apagones literalmente nos paralizan y no sabemos qué hacer; ni se nos ocurre pensar que la gente vivió miles de años sin corriente eléctrica en casa y aún así vivían. Tal vez más que ahora, que solo vegetan.

Captura de Tela 2022 03 16 às 15.41.44
Victorino Muñoz valenciano, autor de "Olímpicos e integrados", ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y "Página Roja", publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017. rvictorino27@hotmail.com Twitter:@soyvictorinox Foto Geczain Tovar

Compartir en

    ¡Suscríbete a nuestro Newsletter!