Leonor,
por Luli Delgado
ler em português No recuerdo cuándo fue que comenzó a escribir para el Atril, porque mi memoria la recuerda desde siempre. Tampoco llevo la cuenta de las veces que me agradeció por la obra de arte que escogí para su texto, o las veces que me dijo que para ella escribir era un desafío semanal y leer cada edición, la compañía de su desayuno de los domingos.Le preocupaba muchísimo que a su texto le sobrara o le faltara algo.“Leonor, quédate tranquila, que lo vamos a revisar”.Y entre entrega y entrega terminamos por hacernos amigas. Las mujeres somos así. Los hombres pueden pasarse años conociéndose, pero ni siquiera saben cuántos hijos tiene el otro. Las mujeres, en cambio, ya a la segunda nos sabemos los nombres de la familia entera, lo que hacen y dejan de hacer. En fin, la conexión ...






