El marino,
por Getulio Bastardo
El buque insignia de la Escuela Naval de la República estaba anclado en El Peñón. Zarparía a las 18:00 horas rumbo a otro destino en las costas del país.
Los marinos que habían estado de permiso fueron llegando uno a uno.
René llegó retardado. Tan retardado, que desde el pequeño muelle vio alejarse la embarcación, que ya comenzaba a difuminarse en el horizonte claroscuro.
Conocía de memoria la bitácora del barco y decidió encontrarse con él en el próximo puerto.
Conocía la ruta por tierra. Más de una vez la había transitado en colectivos y, como era un tipo valiente y voluntarioso, emprendió el camino para encontrarse con su cuartel marino.
Llegó hasta la carretera. El tránsito no era mucho y, cada vez que pasaba un automóvil, sacaba el brazo para pedir que se detuviera. Nin...




