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Rosales,<br/> por Lucy Gómez
Lucy Gómez, 277b

Rosales,
por Lucy Gómez

Si crees imposible tener un jardín de rosas por falta de espacio, te equivocas. Hay rosales de todos los tamaños: desde arbustos hasta miniaturas, con alturas que van desde los diez centímetros hasta los cuatro metros. Además, existen las variedades silvestres, que crecen con fuerza sin necesidad de nuestra intervención. Por su altura y hábito de crecimiento, algunas variedades pueden ser «de a pie». Alcanzan entre 3 y 4 metros, requieren poda y son las típicas de los jardines tradicionales. Sin embargo, existen ejemplares de solo 2 metros que florecen varias veces al año, así como trepadores con tallos largos que pueden guiarse y atarse para cubrir arcos, pérgolas y celosías con flores simples o dobles. También encontramos rosas más pequeñas: las tapizantes, que se desparraman por e...
Ostras y perlas,<br/> por Helena Paneiko
Helena Paneyko, 277b

Ostras y perlas,
por Helena Paneiko

Cuando mis padres me regalaron mi primer collar de perlas sentí que tenía en mis manos una historia que nunca me habían contado. Y entonces quise saber más.Descubrí que las perlas nacen del dolor: un intruso diminuto entra en la ostra y, al no poder expulsarlo, ella lo envuelve con nácar hasta convertirlo en luz. Una herida se vuelve belleza.Las ostras, ingenieras del mar, limpian el agua y crean vida silenciosa. Aunque parezcan quietas, dentro de ellas ocurre un universo secreto de defensa y creación.En el Caribe venezolano, especialmente en la Isla de Margarita, las perlas fueron tesoro y destino. Negras, rosadas, blancas o doradas: cada una guarda un color del mar.Las perlas han acompañado mi vida como memoria y caricia. Hoy sé que una perla es una herida transformada. Y que aquel colla...
Así crecimos, <br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 277b

Así crecimos,
por Luli Delgado

ler em português        ¿Sabes cómo llegó Emilia Vargas a trabajar con nosotros? Pues simplemente un día tocó la puerta con Carlos Alfredo de cuatro meses en los brazos, preguntando si no necesitaban servicio. Mi mamá, que acababa de regresar de la clínica conmigo recién nacida, le dio lástima esa pobre mujer con ese bebé tan chiquito y, como necesitaba ayuda, le dijo que sí y la contrató en el acto.Lolo, como llamábamos a Carlos Alfredo, era negrito como un carbón, y mi papá decía que él tenía su familia blanca y su familia negra, porque después de él nacieron Margarita y Jesús Alberto, que también se criaron en nuestra casa.Ahora, lo máximo fue cuando comencé cuarto grado, que me dejaron regresarme sola del colegio. Como vivía cerquita, me podía venir caminando y ya no hacía falta que Em...
Ganar sin jugar,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 277b

Ganar sin jugar,
por Getulio Bastardo

Hay personas que, al ganarse un premio, ya sea en la lotería o en cualquier tipo de sorteo, comienzan inmediatamente a hacer planes: cambiar de casa, viajar, comprar un automóvil nuevo, darse algún lujo, etcétera. Hablamos, por supuesto, de premios en moneda local. Pero si el premio está expresado en dólares estadounidenses, las expectativas aumentan y, naturalmente, también el presupuesto de los gastos. El problema es que, una vez cobrado el premio, a veces el monto resulta tan decepcionante que no alcanza ni siquiera para un paseo en bicicleta. Algo parecido le ocurrió a mi abuelo con un cuadro de caballos del juego del Cinco y Seis. Acertó los cinco caballos y, sin embargo, el premio fue insignificante. Claro que para ganar hay que jugar. Pero ganarse un premio sin estar jug...