Helado terapia,
por Victorino Muñoz
Cuando ando bajo de ánimo o malhumorado, porque soy humano y también me pasa, normalmente lo que hago es ejercitar un poco. Pero, si no ayuda la circunstancia, por la hora o la falta de tiempo, porque está lloviendo o por no andar con la indumentaria adecuada, opto por una de dos: un café o un helado. O ambas.Un helado tiene ciertas virtudes, pienso yo, que nos ayudan a enderezar un poco ese ánimo mal dispuesto. En parte, por supuesto, se debe a que el cuerpo recibe una dosis de azúcar, sumada a tantos sabores agradables.Dicen, por otra parte, que para fundir 100 centímetros cúbicos de hielo se necesita la misma cantidad de calor que para hacer hervir 100 centímetros cúbicos de agua. Así, pues, si estamos acalorados, nos refrescamos; y si estamos molestos, nos apaciguamos con el helado, po...












