Te cuento que…
por Suzan Matteo
¡Ah! Este año se dio la unión fatídica del Día de los Enamorados y el Carnaval.
Dos fiestas juntas que parecen conspirar para recordarnos que la cursilería y el desorden son ineludibles. El primero, con sus mensajes empalagosos y rosas que huelen a obligación; el segundo, con su grito universal de «a que no me conoces»…
En Venecia se esconden tras máscaras delicadas, porcelanas de misterio y olor a canal; en Río se entregan a la samba como si el mundo acabara en cada paso de cadera; y en alguno de nuestros pueblos, la guerra de agua es tan precisa que hasta las señoras más serias parecen francotiradoras. Hay países donde el carnaval ni cuajó, como Inglaterra, donde la rigidez es religión, o ciertos cantones suizos, donde el ruido excesivo es declarado crimen de guerra.
En estas fe...












