Te cuento que…
por Suzan Matteo
Durante años nos acostumbramos a mirar lejos para asombrarnos. Las líneas de Nazca, las piedras de Stonehenge, los petroglifos de Australia. Como si la maravilla siempre estuviera en otra parte. Y, sin embargo, en el sur de Venezuela, a orillas del Orinoco, hay piedras que llevan siglos esperando que alguien las mire con atención y sin complejos.
En los Raudales de Atures, estado Amazonas, se encuentran algunos de los petroglifos más monumentales conocidos. No por acumulación ni por efecto postal, sino por algo mucho más concreto y verificable: figuras grabadas directamente en la roca que alcanzan hasta treinta metros de longitud. No hablamos de trazos sobre la tierra ni de marcas efímeras, sino de incisiones profundas sobre granito, visibles aún después de milenios de sol, lluvia y cre...












