Te cuento que…
por Suzan Matteo
Hay días que hacen sospechar que el calendario se quedó sin espacio y decidió hacer un «combo familiar». El martes pasado fue uno de esos. Amanecimos con Carnaval, seguimos con Año Nuevo chino, arrancó el Ramadán y, por si faltaba algo, el sol decidió ponerse un anillo y hacerse el interesante con un eclipse anular. Todo el mismo día.
El Carnaval, siempre tan disciplinado él, despidiéndose con serpentinas, máscaras y el último baile antes de que llegue la ceniza a ponernos cara de «yo no fui». Mientras tanto, en alguna parte del planeta un dragón rojo celebraba el Año Nuevo chino, este año del Caballo de Fuego, que según dicen no viene a trotar sino a galopar. Los entendidos aseguran que es año de cambios súbitos, decisiones audaces y movimientos que no admiten freno. Uno lee eso y mira...












