Gente que Cuenta

Ciudades amables, por Lucy Gómez

espacios verdes Atril press
Bajo la sombra de los árboles, la diferencia de temperatura puede llegar a ser de 34 Cº.

Ahora se fundan menos ciudades que antes, o por lo menos a mí me lo parece. En el país donde vivo, España, hay más bien una enorme cantidad de pueblos vacíos. Aunque hay un movimiento para repoblarlos aquí y en toda Europa, es una batalla difícil porque necesitan comunicación por Internet, servicios, diversión. A nadie se le puede pedir que trabaje de sol a sol para después encerrarse en casa sin nada, en comparación con las ciudades para hacer, divertirse, comer distinto.

Hace siglos era más común que un líder y un grupo de seguidores decidiese escoger un lugar para vivir, un sitio donde los recursos estuvieran al alcance y permitieran la supervivencia a varias generaciones. Se buscaba un clima benéfico, recursos, ya fueran tierras fértiles para la agricultura y cría, cercanía de agua potable y lejanía de peligros, humanos o  animales.

Y acertaron. Las capitales de media Latinoamérica fueron fundadas así. Bogotá, Caracas, Lima, Río de Janeiro, Buenos Aires, todas en el siglo XVI, han dado de sí hasta hoy, cuando nos las estamos cargando pese lo buenas que resultaron las previsiones de sus fundadores.

Yo vengo de Caracas, un valle sin olas de calor ni huracanes. Hace mucho tiempo, arbolada y amable. ¿Cómo hacer para que lo que nos queda de fresco y entrañable de ciudades como esa, que ahora cumple 455 años, persista?

Una de las pocas cosas que va quedando en mano de gente común, es decir, lo que podemos mejorar y cambiar, realmente son la amabilidad y la siembra de árboles. No es poca cosa. Piénselo. Una sonrisa, aun cuando uno venga un poco serio por el recibo de luz, el costo del mercado y los políticos siempre es posible. Sembrar una planta que llegue a árbol, requiere un poquito más de esfuerzo, pero vale la pena.

En un lugar urbano al sol, sobre el cemento, el calor del piso llega a 63° C. Al lado, en el mismo asfalto, bajo la sombra de un roble, el termómetro marca 29. La diferencia es de 34 grados.

El calor se acumula y el mal humor también. A sembrar se ha dicho, a ver si mejoramos el humor, la salud y las ciudades.

Lucy Gómez e1647642232444
Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años.
es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores.
lucygomezpontiluis@gmail.com

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