Gente que Cuenta

Croacia, un destino para repetir – María Rosa Rullo

Stari Grad narrow street at night, Croatia
Jules Verne Times Two

 

¿Qué vas a hacer este verano? Me preguntó mi mejor amiga y yo le dije, no sé, todavía no tengo plan. ¿Qué te parece si nos vemos en Croacia?

Y así fue, organizamos un grupo, 9 amigos que vivimos en diferentes partes del mundo nos encontramos en el aeropuerto de Split, ciudad situada al sur de Croacia, puerto de la costa dálmata, en el mar Adriático. Después de los abrazos y la alegría del reencuentro, nos fuimos directo a abordar nuestro barco. Un velero para 12 personas llamado Andeo (Ángel en croata) que fue nuestra casa por 7 días.

Luego de las presentaciones, el capitán Niksa Gluncic sacó un mapa de la zona de Dalmacia, las costas de nuestro recorrido, para que decidiéramos a dónde íbamos a estar durante nuestras vacaciones. Una vez decidido el recorrido, empezamos nuestra aventura.

La primera parada fue en Milna, un pueblito de Brac. Allí atracamos en el muelle, junto a un sinfín de embarcaciones que también veraneaban y disfrutaban del ambiente festivo.

Luego de tener una cena maravillosa en el barco, salimos a recorrer las callecitas empedradas del pueblo, llenas de gente comiendo helados y escuchando música bajo las estrellas.

Como era la noche del reencuentro, nos quedamos hablando en cubierta hasta la madrugada. Por supuesto las risas no tardaron en llegar y nuestros vecinos nos mandaron a callar un par de veces.

Al día siguiente, luego del desayuno levantamos anclas y nos fuimos cerca de la isla Hvar, famosísima por su lavanda, sus tejidos artesanales y por ser considerada la Ibiza del Adriático. Pero todavía no llegamos a Hvar, pasamos el día en una caleta llamada Zavala, allí anclamos y disfrutamos del agua cálida y cristalina, nos zambullimos un millón de veces desde la proa y luego nos quedamos en remojo ayudados con grandes salvavidas de colores. Relax total.

Luego del día de mar, llegamos a Stari Grad, donde alquilamos unas bicicletas y recorrimos sus calles antiguas para luego sentarnos a ver un concierto de un grupo típico de la zona.

Todos los días sucesivos fueron como el primero, durante el día disfrutábamos del mar en una caleta diferente y al caer la tarde nos íbamos a nuestro próximo destino. Así visitamos Hvar, Lopud, Korcula, donde los lugareños aseguran que nació Marco Polo; Badia, Mljet, Pomena y Dubrovnik, una ciudad mágica que se vuelve dorada con la luz del atardecer del verano.

María Rosa Rullo

Pensé que iba a trabajar siempre en un periódico y las vueltas de la vida me llevaron por otros rumbos luego de 23 años en El Universal. Ahora teletrabajo en emprendimientos de alimentación en Costa Rica, ocupándome de las comunicaciones. También me gusta ayudar, por eso dirijo la Fundación Project Junior Inc. www.projectjunior.org

mrulloubaldi@gmail.com

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