Gente que Cuenta

De la nada a la inclusión – Ingrid Mattiuzzi

La lengua italiana se adecúa a la nueva sensibilidad colectiva de la inclusión. ¿Por qué usar sólo el masculino como dictado por los Académicos? ¿Y las personas que no se reconocen completamente en uno de los dos géneros? En el campo de la moda hace rato que algunos modelos son neutros, en el maquillaje, en el baile. ¿Podemos ampliar los ámbitos? juguetes, colores, comportamientos, emociones, lágrimas… ¿sigo?

 

¿Podemos cambiar los ámbitos?

Aclarando que nadie obliga a nadie a una re-colocación de su vida íntima o social, hablamos de minorías que finalmente han podido salir a la luz después de años de ficciones, y deben ser consideradas también en el lenguaje. Por no hablar de la comodidad en referirnos con una sola palabra a todo el género humano: ¿por qué decir sólo “alumnos” o tener que casi repetir: “alumnos y alumnas”?

Existe un signo gráfico del Alfabeto Fonético Internacional (IPA) que es “ə” (como una “e” al revés) que según los glotólogos tiene un sonido indefinido entre “a” y “e“. Como cuando a uno le preguntan algo y uno responde fastidiado con el sonido “¿eh?”.

Este signo (que no es una letra) se llama schwa y proviene de la lengua hebrea. Tiene hasta un significado: la nada, el cero. Se pronuncia ‘schva‘ o ‘shevá‘. Como en el italiano el masculino y el femenino se diferencian por una vocal colocada al final de la palabra, el schwa la substituye e indica ambos géneros. Por ejemplo:

tutti” y “tutte” (todos y todas) se escribirá sencillamente “tuttə” y se pronunciará “tutt“, es decir troncando el final de la palabra.

Hay que reconocer que es un esfuerzo, un artificio que cada idioma está haciendo y habrá que ver su acogida. Recordemos el caso del esperanto que quedó como en buenas intenciones.

En otros idiomas este esfuerzo de modificación de la lengua para la convivencia de las diferencias (todos somos diferentes) se está realizando con el asterisco, con la arroba y con la e (chic@, todes) en español, el guion bajo, el apóstrofe, la x y la y. En inglés algunos usan they. Hasta en sueco crearon un pronombre nuevo: hen.

Una ventaja importante tenemos en italiano: a diferencia del asterisco o de los otros signos al menos el SCHWA se puede pronunciar. Y ya existe una editorial que publica libros con esta novedad.

Ingrid Mattiuzzi es arquitecto, teóloga, guía turística, curiosa, viajera incansable. Profesora
formadora en la escuela pública italiana. Reside desde hace más de treinta años en Toscana, Italia.
Esposa y madre de dos hijos.
ingridmattiuzzi@yahoo.es

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