Gente que Cuenta

Cuando hay santos nuevos – Victorino Muñoz

Don José Nicanor de las Mercedes Ochoa Pinto Morillo

Todavía no se ha escrito una abundante y detallada obra sobre todas las deidades, entidades espirituales, algunos santos y otros no tanto, que en la actualidad son objeto de veneración, temor o que se invocan cuando se requiere de alguna ayuda del más allá. Podríamos esbozar las primeras páginas de esa historia con uno de los más recientes: Don Nicanor Ochoa. Don Nicanor Ochoa fue un incierto brujo, poseedor de ciertos conocimientos ocultos, de ésos que permiten hacer un bien, enmendar una empresa torcida, deshacer un mal de ojo o echarle un daño a alguien.

Su estatura espiritual se elevó de categoría cuando, posterior a su muerte, comenzó a hacer diversos milagros, según afirman muchos beneficiarios. Se dice que concede lo que se le solicita en 24 horas y que sólo pide a cambio un vaso de agua. Es poco, si se piensa; comparado con algunas ánimas más pedigüeñas, que piden velas y hasta sangre de gallinas muertas. Particularmente, a Don Nicanor lo invocan personas que se encuentran con alguna necesidad relacionada con vehículos o medios de transporte.

Y al parecer, han obtenido respuestas; según se deduce del sinnúmero de taxis y autobuses en los que se eleva una plegaria de gratitud a esta entidad espiritual. Sus mayores logros, pues, parece que están vinculados al área automotriz,

Sus mayores logros parecen estar vinculados al área automotriz

por lo que esta figura ha pasado a ser objeto permanente de culto. He leído en muchos taxis y autobuses muestras de gratitud hacia este señor. Para los que invocaron su nombre, los milagros de Don Nicanor Ochoa son incuestionables y la veneración que sienten por él es inquebrantable. Los favorecidos son fáciles de reconocer, pues rotulan sus vehículos con la insoslayable leyenda: “gracias a Don Nicanor Ochoa”; incluso, algunos tienen estampas con su imagen en el parabrisas del vehículo.

Aquellos santos medievales, que ofrecían la absolución o la vida eterna (cosas bastante lejanas de la cotidianidad, del día a día), parecen ser sustituidos en los actuales momentos, debido a que el hombre contemporáneo no sólo vive del pan espiritual, sino que también tiene que dar respuestas, todos los días, a cuestiones de índole más práctica. A nuevas necesidades, nuevos santos, podría ser el epigrama que resuma el auge y apogeo de la veneración a estas nuevas deidades.

Alguien dijo una vez que el alma se contenta con pocas cosas; el cuerpo necesita muchas y es algo por lo que todos los días hay que velar. Y después de todo, la salvación del alma es algo que sólo ocurre una vez, cuando uno muere o cuando llegue el día del juicio final.

Victorino Muñoz
valenciano, autor de Olímpicos e integrados, ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y Página Roja, publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017.
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