Gente que Cuenta

Editorial

Los recuentos siempre proporcionan sentimientos parecidos: el asombro de ver en perspectiva el trabajo realizado, la satisfacción de reconocer las etapas superadas, y, sobre todo, la confianza de sabernos parte de un equipo de gente resiliente, que semana a semana ha hecho posible cada edición, la cual a su vez es esperada por gente en diferentes partes del mundo. De verdad no tiene precio.

Es que ver al Atril, que nació en una servilleta de papel, convertido en una revista vista y comentada por más de catorce mil personas, no deja de impresionar, y, sobre todo, de despertar mucha gratitud. La de cosas que han pasado para que esto se haya hecho realidad.

Cuántos contactos, llamadas, consejos, aprendizajes, pleitos a brazo partido con la tecnología. En fin, el ábrete sésamo de este proyecto fue el compromiso de aprender y compartir, y las palabras que nos unen a todos son confianza y gratitud.

Agradecer, porque de no haber sido por nuestros colaboradores, más la ayuda de nuestra gente de apoyo, no estaríamos escribiendo estas líneas. Agradecerle a nuestros lectores su asiduidad, sus sugerencias, su apoyo. Uno de ellos nos escribió que el Atril “era su burbujita de oxígeno de los domingos”, y  no se nos ocurre  mejor manera de resumirlo, porque ése ha sido justamente nuestro objetivo: prepar a cada semana una opción inteligente, creativa, y, sobre todo, libre de tanto mal rato que nos rodea.

Así que ¡gracias, muchas gracias! Por todo lo que nos han aportado y por todo su entusiasmo, que nos impulsa a seguir creando.

Los invitamos a que visiten cada edición y descubran o relean sus contenidos. A partir de la próxima edición vamos a poner a disposición un enlace para que se mantenga a mano. Y no sólo eso. Vamos a incorporar nuevas secciones que enriquezcan aún más nuestra oferta semanal.

Muchísimas gracias de parte del equipo que cuenta y continúen acompañándonos con la misma asiduidad a cada domingo.

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