Gente que Cuenta

El arte de lo inútil – Victorino Muñoz

Vista aérea del Río Amazonas
Fotografía Alexander Gerst

El arte comprometido es la segunda cosa más inútil del mundo. Si escribo una canción sobre ese gran luchador por el Amazonas que fue Chico Mendes, aquél no va a dejar de deforestarse; o más bien, no van a dejar de deforestarlo, porque si bien hay desiertos que se han formado solos, no es éste el caso.

Si es para “hacer un llamado a la conciencia”, ocurre que:

  • Primero: los que manejan las compañías trasnacionales que deforestan las selvas tropicales, no escuchan canciones de Maná. Y si las escuchan, tal vez les parezcan bonitas melodías, y nada más. (Incluso, es posible que sigan deforestando mientras escuchan Maná.)
  • Los que sí escuchan canciones de Maná y tienen conciencia ecologista, no necesitan que les hagan un llamado (aunque estos no siempre pueden hacer algo por el bien de la selva; y si lo hacen, no será por haber escuchado a Maná).
  • Tercero: la mayoría de los que escuchan Maná no saben quién fue Chico Mendes ni Collor de Mello, ni se preocupan por averiguarlo; aunque tengan en la mano todo el día un teléfono con acceso a Internet.

De esta manera, el arte comprometido termina sólo sirviendo para convencer a los ya que ya están convencidos, como dijo una vez Borges acerca de la propaganda política.

Por cierto, ahora que hablamos de estas cosas, me gustaría saber si los del grupo Maná alguna vez hicieron algo más por la selva amazónica, aparte de componer una canción sobre Chico Mendes.

¿No? Ya me lo temía. A mí me gusta la canción, por cierto; me gusta Maná, así que no tengo nada en contra de ellos ni de su arte, ni de sus buenas intenciones, ni en contra de nadie más que decida cantar por una buena causa. Simplemente no creo que la música atraiga la lluvia o a la amada que se fue.

me gustaría saber si los del grupo Maná alguna vez hicieron algo más por la selva amazónica

 

Aunque yo también canté a gañote pelado we are the world, we are the children en su momento. Y sé que los organizadores lograron recolectar para ayudar, por cierto tiempo, a que algunas personas mitigaran el hambre. (Hago énfasis en algunas personas y cierto tiempo.)

No estoy diciendo que dejen de hacerlo o dejen de intentarlo. Tal vez el mundo sería un lugar peor si la gente dejara de componer melodías pensando que a su vez pueden componer el mundo o, por lo menos, un corazón roto.

Igual sé que me van ignorar, que no me van a leer y que si me leen no me tomarán en cuenta y seguirán por donde van. Ya ven que no somos tan distintos. Yo estoy comprometido con una causa igual de estéril: hacer pensar a la humanidad.

En suma, la primera cosa más inútil del mundo, por si estaban preguntándose, es este texto: no convencerá ni a unos ni a otros. De todas maneras gracias, por su atención.

Victorino Muñoz
valenciano, autor de Olímpicos e integrados, ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y Página Roja, publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017.
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