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El Ciclón Negro – Roberto Managau

Marshall “Major” Taylor and Léon Hourlier at the Vélodrome Buffalo in Paris in 1909.
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Marshall Taylor nació en Indianápolis, Estados Unidos en 1878. A los 12 años consiguió su primera bicicleta y comenzó a trabajar repartiendo periódicos, vestido con un uniforme militar infantil, lo que le valió el apodo de “Mayor”. Realizando increíbles maniobras con su velocípedo, encontró pronto trabajo en una bicicletería.

En aquellos años en los Estados Unidos, el ciclismo constituía una actividad física extremamente popular, que colmaba las calles de aficionados en las carreras y los velódromos construidos para esa finalidad, con periodismo especializado en el asunto. El básquetbol y el béisbol todavía no eran muy conocidos, siendo el boxeo el otro deporte que el público más disfrutaba.

Marshall Walter Taylor, afrodescendiente, se constituyó en un ejemplo de autosuperación dentro de una circunstancia racista, hostil y de apartheid en aquellos años. Al comienzo, su pasión por la bicicleta, lo llevó a infiltrarse en carreras donde no se permitían ciclistas negros, sorprendiendo con sus tiempos y destreza, a jueces y aficionados en las tribunas. Disputando carreras no oficiales en su adolescencia, inclusive ganándolas, era abucheado y sus victorias no reconocidas. A menudo acabada siendo expulsado del lugar.

El ambiente siempre hostil lo llevó a mudarse de ciudad, yendo para una Nueva York cosmopolita, un poco más tolerante y menos provinciana, donde a los 18 años se transformó en profesional, siendo bautizado como “El Ciclón Negro” por la serie increíble de victorias conquistadas.

Marshall Taylor se convirtió en el segundo campeón mundial negro de la historia (el primero fue el boxeador canadiense George Dixon). Conquistó diversos triunfos en Europa, siendo así mundialmente reconocido … menos en ciertos lugares de los Estados Unidos.

Taylor se retiró en 1910  a los 32 años, desgastado por “tener que luchar contra el monstruo del prejuicio racial, tanto dentro como fuera de las pistas” como dejó escrito en sus memorias.

Roberto Managau, uruguayo, reside en San Pablo desde 1982. Dirige un espacio de arte uruguaya y es apasionado por fútbol, guerras mundiales y algunas curiosidades de la historia.

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