Gente que Cuenta

El enmascarado de plata – Luis Alfonzo

Rodolfo Guzmán Huerta, actor mexicano luchador profesional y actor mexicano

En estos meses de máscaras sin carnaval y de confinamiento forzoso, la opción de mirar películas y series a través de las plataformas de streaming, ha resultado un sucedáneo parcial de esa necesidad imperiosa de acudir en persona, de cuerpo presente, a las salas de proyección cinematográfica.

Me imagino que para todos ustedes (para mí, por lo menos lo ha sido), el ritual ancestral de acudir al cine, hacer la fila, comprar los tiquetes, dárselos al portero, llenar el envase de “cotufas”, palomitas de maíz, popcorn, o como sea que le llamemos, está inevitablemente ligado a las memorias emocionales más remotas.

… ese paraíso perdido del cinematógrafo de pueblo, al que asistí religiosamente en mi niñez.

Crecí en Petare y Baruta, dos localidades de la periferia de Caracas, que fueron posteriormente engullidas por el Área Metropolitana, pero que durante los años de mi infancia y adolescencia, eran retazos de provincia, que satelitaban a la urbe capital.

De allí, la fascinación que me producen los relatos de Cabrera Infante sobre el tema y esa maravilla del Cine Italiano, así con mayúsculas, CINEMA PARADISO, porque me conectan con ese paraíso perdido del cinematógrafo de pueblo, al que asistí religiosamente en mi niñez.

Aún no había iniciado la escuela y mi mamá me envió con mi primo Nelsón, el primo grande, quien me aventajaba por 9 años, al Cine Encanto, en Petare, a una función de matiné. Al primo, le correspondía el privilegio de escoger la película y así lo hizo. Al igual que en la apertura de los sobres de la ceremonia de entrega de los premios Oscar de la Academia, la película ganadora resultó ser “Santo, el Enmascarado de Plata”, de magistral manufactura mexicana y en brillante blanco y negro.

Hasta la fecha, no ha habido otro estreno que haya igualado la apoteosis de aquel episodio cinematográfico, cuya impronta emocional sigue tan viva como el primer día, al igual que mi fidelidad eterna a las películas de luchadores, superhéroes, enmascarados o no. Y por supuesto, a la lucha libre, la de verdad, no esa payasada de los tiempos actuales.

Ya pasará la pandemia y volveremos reverentemente al cine de verdad, el de La  Rosa Púrpura del  Cairo, el del Santo, el Eterno Enmascarado de Plata.

Luis Alfonzo es médico psiquiatra, venezolano, quien ha transitado por la práctica clínica, la docencia y el desarrollo de políticas sobre salud mental y uso de sustancias.
alfonzoluis404@gmail.com

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