Gente que Cuenta

El regreso del Gran Hermano, por Victorino Muñoz

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Guillaume Morellec,
The big brother, s/f

En la conocida obra 1984, de George Orwell, el mundo vive una época en la que todo está controlado por una figura y un partido únicos: el Gran Hermano e Ingsoc. Según la narración, en todas partes están “un cartel de colores: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas” y una eterna inscripción: “el Gran Hermano te vigila”.

Para esta vigilancia permanente, el partido contaba con la policía del pensamiento y un instrumento poderoso y eficaz: la telepantalla, presente en todos los lugares: la oficina, el trabajo, la calle, el hogar, incluso en las habitaciones y espacios más íntimos. “La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido… era captado por el aparato. Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído.”

En esta obra pienso casi todos los días, cuando veo a tanta gente, de cualquier edad, que prefiere estar permanentemente con los ojos pegados a una pantalla: en la calle, en el trabajo, mientras hacen tiempo esperando el autobús, en el odontólogo, incluso en el salón de clases, mientras les hablo como si yo no existiera.  Y así pasamos el día: de la pantalla del teléfono a la tablet, de la computadora al televisor. Cada cinco segundos miramos una telepantalla y eso nos hace felices.

Debe tener un efecto psicotrópico la luz que emiten esos aparatos, para que generen tan enfermiza obsesión. Alguien alguna vez, en un oscuro laboratorio, habrá experimentado con seres humanos hasta encontrar la frecuencia de onda exacta que hipnotiza a la gente y la hace tan dependiente…  (Mientras escribo y veo esta pantalla donde van apareciendo las letras al ritmo que mis dedos teclean, reviso a ratos el celular, también abro el facebook; y no puedo evitar la vaga sensación de que alguien también me vigila. Espero que sólo sean ustedes, mis amables lectores.)

En la novela de Orwell se insinúa que el Gran Hermano bien podía no existir, ser sólo una ficción. Pero nadie se rebelaba. Sin embargo, tal vez en nuestro caso el Gran Hermano sí existe. Tal vez es el bendito algoritmo de Google. O quizás es que, mostrándonos a través de las redes, permitimos que otros nos observen, mientras los observamos a su vez. En definitiva, el gran hermano somos todos.

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Victorino Muñoz
valenciano, autor de Olímpicos e integrados, ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y Página Roja, publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017.
Foto Geczain Tovar

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