Gente que Cuenta

En ascuas – Luli Delgado

Blue cinema
Rene Magritte
1925

Exterior – patio de una cárcel – día

La cámara abre a un patio enorme con un cadalso en el medio.

Unos guardias avanzan acompañando al condenado hasta su destino.

En el lado opuesto, una muchacha, sostenida por otros dos guardias, pide clemencia entre gritos y lágrimas. A pesar de intentarlo, no se consigue soltarse para abrazar a su padre una última vez.

Hay música de tensión y la escena continúa desarrollándose con varios planos que convierten el momento en un tiempo mucho más largo que el tiempo real.

De repente, se oye la voz de un hombre que aparece agitando un documento en la mano: ¡¨detengan la ejecución, que el Rey le ha concedido el indulto”!

El llanto de la muchacha ahora es de alegría, el condenado es liberado y el que trajo el indulto los abraza a ambos.

Los del lado de acá de la pantalla respiramos aliviados.

Punto y aparte

Exterior – pared de ejecución – día

Cuatro hombres están cada uno en un cadalso con la soga al cuello.

Se oyen gritos de los guardias y de la gente que ha rodeado el local.

Corta a dos niños corriendo por un laberinto de calles a todo lo que pueden para llegar al lugar a tiempo de despedirse de su padre antes de su ejecución.

Ni ellos ni nosotros sabemos lo que va a pasar, pero cuando llegamos, ya el condenado ha sido ahorcado y pende de la soga. Nadie se lo termina de creer. ¿Y el que ahorcaron no era el protagonista?

¿Y el que ahorcaron no era el protagonista?

No importa dónde ni en qué contexto, pero con días de diferencia vi ambas secuencias, y a pesar de que ambos desenlaces eran muy predecibles, igual yo también pendía de un hilo.

Es que el cine es así. Sepas o no sepas qué va a pasar, igual contienes la respiración sin perder la absurda esperanzada de esta vez ni Romeo se envenene ni Julieta se suicide, o que los Von Trapp atraviesen la frontera, o que Sandra Bullock logre llevar el cohete a Tierra, o que la Bella y la Bestia terminen juntos, o que los perritos encuentren su camino de regreso.

No importa cuál sea la historia ni la edad que tengas. En ascuas, aguardas el destino de los protagonistas como si fuera el tuyo, y no puedes evitar que la emoción se apodere de ti con el desenlace.

Que levante la mano el que no lo haya vivido…

Luli Delgado es periodista venezolana, Mestre en Artes de Cinema e Vídeo – por The American University, Washington, DC.
Fue Directora Ejecutiva de la Fundación Andrés Mata de El Universal de Caracas, e Gerente del Centro de Documentación de TV Cultura de São Paulo. Es autora de varios libros y crónicas.
delgado.luli@gmail.com

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