Gente que Cuenta

La primera persona vital, por José Manuel Peláez

www.atril .press Graham Sutherland
Graham Sutherland,
Maizal y piedra, 1944

Dudé en contestar, pero al final pudo más la lealtad que el temor y, a pesar de que la pantalla del móvil anunciaba el peligroso nombre de “Manolo”, respondí con un saludo tan efusivo como falso. Por supuesto que a Manolo eso no le interesa; cuando tiene un objetivo parece un misil de última generación capaz de acertarle a la abeja reina de una colmena desde 10.000 kilómetros y esa tarde su objetivo era contarme lo que había pensado y que, por supuesto, era esencial que yo conociera antes de seguir respirando sin sentido.

Yo tenía listo el café para mantenerme despierto mientras trataba de terminar el Ulysses de Joyce porque estaba harto de aparentar que lo había leído. Paradójicamente, este sincerar mi incultura respondía, en parte, a la última conversación con Manolo, que me había dejado con la angustia entre ser y parecer. Mientras preparaba otra taza y me aseguraba de esconder el brandy bueno, no quería imaginar la nueva preocupación que me iba a transferir mi extraño amigo: el calentamiento global, las mentiras de los políticos, la sobrepoblación o el absurdo de la muerte ya habían sido temas cubiertos, pero no dudaba que el calibre de lo que me esperaba sería todavía mayor.

Sonó el timbre, abrí la puerta y Manolo entró, según su costumbre, sin saludar. Se detuvo en medio del salón y me apuntó con el índice mientras me lanzaba retadoras palabras:

  • ¿Cómo conjugas el verbo “vivir”?

Podía tomar el tema por los cuernos y comenzar con que “vivir” es un verbo regular que pertenece a la tercera conjugación. Pero con Manolo lo normal es inútil. Entonces hice algo mejor: me encogí de hombros.

Por supuesto eso era lo que Manolo estaba esperando para explicarme que, a raíz de la curiosidad despertada en él con mi manía de escribir, se puso a investigar sobre los tipos de narrador que pueden usarse y que había descubierto algo muy importante: no sabemos vivir en PRIMERA PERSONA.

Volví a encogerme de hombros y Manolo se montó en esa tabla de surf para seguir deslizándose.

Vivimos, según Manolo, en segunda o tercera persona. Como si lo que hacemos lo hiciera otro distinto de nosotros mismos. Un “tú” si lo inventamos como un conocido nuestro o un “él” si es alguien ajeno. Pero solo soy “yo”, o somos “nosotros”, es decir la Primera Persona, cuando nos toca pagar las consecuencias de lo que, según nosotros, han hecho otros.

  • Ese es el problema de la vida, mi querido amigo, no vivimos en Primera Persona.

Y dicho esto, Manolo se fue sin cerrar la puerta. Tardé unos segundos en hacerlo, preparé la cafetera con más agua y busqué el brandy bueno mientras maldecía preguntándome por qué me había tocado a mí un amigo como Manolo.

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José Manuel Peláez
Profesor universitario de Literatura del Renacimiento y Teatro Contemporáneo. Escritor de ficción para cine, televisión y literatura, especialmente policial. Sus novelas “Por poco lo logro” y “Serpientes en el jardín” se consiguen en Amazon. Ha creado y dirigido Diplomados de Literatura Creativa y de Guion audiovisual en la Universidad Metropolitana de Caracas. Actualmente mantiene un programa de cursos virtuales relacionados siempre con la Narrativa en todas sus formas.
josemanuel.pelaez@gmail.com

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