Gente que Cuenta

La vida de mis cosas, por Lucy Gómez

Tetera
John Duncan Fergusson
Naturaleza muerta: tetera con flores y frutas. 1912

Estaba terminando la tarea, que era describir objetos. Estoy aprendiendo una nueva lengua, el catalán, y el ejercicio era practicar los adjetivos y los verbos describiendo dos cosas que estuvieran en mi casa, que tuviese que ver todos los días.  Pasé un tiempo revisando mentalmente, y al final escogí una lámpara y una jarra eléctrica para hervir agua, o, según yo, una jarra de hacer té, porque para eso es que las uso.

En este caso, la tarea consistía además en que uno de los objetos escogido fuera bellísimo o sumamente útil, y el otro muy feo o que no sirviese para absolutamente nada.

La lámpara es el útil, porque me ayuda a escribir y a estudiar de noche, que es mi tiempo productivo, y la jarra, el inútil, porque la compraron como una gran cosa en una tienda de segunda mano y pasó de la gloria al desprecio en minutos, cuando al llegar a casa la probaron y resultó que sí calienta, pero bota agua.

Ahora espera resignada en un rincón la próxima ida al vertedero, si no la logran cambiar en la tienda de donde vino.

Mi relación con los objetos pasa indudablemente por la transferencia de sentimientos que los iguala a mí, como si pudieran sentir igual que yo.

Para casi todo el mundo, la jarra, la lámpara, son sólo cosas. Pero hay instantes como éste, cuando esa lámpara, aunque esté vieja y su cubierta medio agujereada, genera pertenencia, gratitud.  Siento su orgullo y su fuerza, su familiaridad conmigo cuando se deja prender al bajar la luz día.

La jarra, plateada y brillante rumia su inutilidad y su próximo destino, ser aplastada por una máquina recuperadora de metal.

Los romanos antiguos pensaban que las cosas tenían alma y por eso a veces, cuando los cuchillos se molestan con nosotros, nos cortan. Otras culturas animistas explican que cada objeto, planta, animal o mineral, es un ser con alma. Por ejemplo, los libros, los poemas, los artículos, las novelas, los cuentos son creaciones nuestras, pero también tienen vida independiente.

Nos rodean objetos con espíritu, más o menos comunicativos.  ¿O será que hablan otros idiomas y sólo de vez en cuando los logramos entender?

A lo mejor fue en uno de esos momentos cuando en un segundo, me enteré de qué pensaban de mí y de su destino, la lámpara y la jarra.

Lucy Gómez e1647642232444
Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años.
es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores.
lucygomezpontiluis@gmail.com

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