Gente que Cuenta

Las maravillas de Lascaux – Rafael Sylva

 

 

“Robot”, el perro de Marcel Ravidat, uno de los descubridores de la cueva de Lascaux.
Fuente: Instituto Nacional Audiovisual INA, Francia.

Una mañana de septiembre del año 1940, cuatro jóvenes franceses se encontraban jugando con su perro en un bosque de Lascaux en la provincia de Montignac, departamento de Dordogne, cuando uno de ellos se alarmó al ver que el perro no respondía a sus llamados. Al principio se contentaron con llamarlo y silbarle, pero al ver que no regresaba comenzaron, llenos de temor, a buscarlo por todas partes y fue recién entonces cuando uno de ellos escuchó los gemidos del animal que parecían salir de debajo de la tierra. Guiándose por estos, dieron con un hueco que no habían visto nunca… y allí parecía haber caído el perro.

 

…uno de ellos escuchó los gemidos del animal que parecían salir de debajo de la tierra.
Fuente: Instituto Nacional Audiovisual INA, Francia.

 

Los cuatro adolescentes que por casualidad descubrieron la gruta de Lascaux

El hueco estaba semi-oculto por monte y arbustos así que los jóvenes sin perder tiempo limpiaron la entrada y luego lanzaron una piedra por la boca. Por el ruido al caer, calcularon que era una caverna profunda. Entonces Ravidat, el mayor del grupo, tomó un cuchillo de cacería que llevaba, agrandó el hueco lo suficiente como para dar cabida a su cuerpo y sin pensarlo más, se metió por la abertura. La entrada le costó algún trabajo, pero logró hacerlo y se escurrió como tres o cuatro metros hacia adentro. De repente, al pisar una piedra floja, sintió cómo perdía el asidero y rodaba velozmente hacia abajo…

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