Gente que Cuenta

Litera bla bla,
por Victorino Muñoz

Mary Beth Marsden Atril press
Mary Beth Marsden,
Blah Blah Blah,
Impresiones en papel de acuarela pesado, s/f

Nunca me ha gustado tener conversaciones con esas personas que dan vueltas y vueltas para contar un asunto. Algunos parece que quieren adornarse y consideran necesario dar detalles que a la postre no hacían falta. Por eso tampoco me gusta la política.

Me ha sucedido con este tipo de personas que, cuando comienzan a dar sus explicaciones, haciendo largos exordios y prolegómenos, yo me pierdo y divago. En una ocasión le preguntaba a una profesora experta en alimentación algo sobre el origen del café. Después de media hora, yo andaba como en las nubes cuando de repente escuché que decía:

– Y ese es el origen del café…

O sea, en algún momento respondió y yo no me enteré. No era la primera vez que me sucedía algo así. Pero me temo que no sea la última, porque tanto en la vida real como en la literatura, hay que ver cómo abundan los que se regodean y parece que adoran escucharse a sí mismos.

Y esto que me pasa con la gente, me pasa también con los libros, ciertos libros o más bien, ciertos autores. No tolero mucho aquellos que sólo son pura cháchara, que a mí me luce vacía y huera.

Sé que hay quienes los adoran, porque Marcel Proust, José Lezama Lima, Javier Marías y Roberto Bolaños tienen unas legiones de fanáticos que a mí me dejan perplejo. Aunque a Javier Marías sí lo terminé de leer, a pesar de que da más vueltas que un perro para echarse; es que libros como Mañana en la batalla piensa en mí por lo menos cuentan una historia.

No puedo decir lo mismo de Paradiso o Por el camino de Swann. Esta última me pareció que trataba de una familia que no hacía nada y de un hombre que se comió una magdalena. Los detectives salvajes la empecé a leer un día. Avancé 200 páginas. La dejé. 17 años después lo intenté. Avancé 20 más. Me rendí.

Por cierto, siempre me he preguntado cuántas páginas podemos concederle a un libro que no nos gusta. Tal vez el 10%, como a los mesoneros. Y no más. La vida es corta y hay muchos libros por leer. Vayan al grano, por favor.

Cortázar decía que una novela es un match de boxeo que el escritor gana por decisión y en el cuento gana por knock out. Con la obra de Bolaños yo abandoné el combate, más o menos en el round 3. Pero siento que gané.

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Victorino Muñoz
valenciano, autor de “Olímpicos e integrados”, ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y “Página Roja”, publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017.
rvictorino27@hotmail.com
Twitter:@soyvictorinox
Foto Geczain Tovar

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