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Los Duelos en el Uruguay – Roberto Managau

Duel between Onegin and Lenski
Ilya Repin, 1899

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Los primeros pobladores del Uruguay fueron españoles y dentro de sus equipajes y baúles, vinieron sus tradiciones y costumbres. Y en sus espíritus enérgicos y belicosos, un sólido concepto del honor. Las semillas de la aristocracia criolla estaban sembradas.

Una forma de elucidar pleitos, sobre todo en el ambiente campestre era el duelo de arma blanca, con el poncho enroscado como escudo en el otro brazo, el llamado “duelo criollo”. Entredichos, resentimientos o miradas “de pesado”, situaciones también motivadas por el exceso de alcohol eran suficientes para el entrevero que terminaba generalmente con la muerte de uno de los antagonistas. Estos duelos rurales eran habituales, no obstante no eran métodos legalmente aceptados por las autoridades.

Ya en el siglo XIX, el reto a duelo por eventuales agravios sea con arma de fuego o blanca, con reglas predeterminadas, hace parte del cotidiano de las ciudades, con el crecimiento de las mismas. Las reglas de antemano determinaban padrinos para cada adversario, médico, el tipo de arma, en algunos casos se firmaban actas y obviamente el local mantenido en secreto para las autoridades no conocer previamente el hecho. Esta tradición se mantiene aún en el siglo XX, cuando el 2 de abril de 1920, debido a acusaciones mutuas hechas en periódicos rivales, el expresidente José Batlle y Ordóñez mata con pistola a su rival, el periodista Washington Beltrán. Ese mismo año, el gobierno promulga la Ley de Duelos, reglamentando los métodos dentro de un marco legal evitando las infracciones penales posibles. Los duelos entre políticos y militares se tornaron bastante comunes hasta los años ´80, aunque no a muerte y sí “a primera sangre” como se acostumbraba a decir, mismo que alguno podía salir bastante malherido.

En 1992, durante el gobierno del presidente Luis Lacalle Herrera, se deroga finalmente la Ley de Duelos, quedando el Poder Judicial el responsable “por defender el honor del particular, arbitrariamente vilipendiado y reparándolo …” Mismo así, aún en estos días en el Uruguay, esa ley de duelos todavía mantiene sus fervientes defensores.

Roberto Managau Roberto Managau, uruguayo, reside en San Pablo desde 1982. Dirige un espacio de arte uruguaya y es apasionado por fútbol, guerras mundiales y algunas curiosidades de la historia.

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