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Neorrealismo italiano, por Luli Delgado

Telefoni Bianchi
Era imprescindible ser feliz para proyectarse en una sala de cine.
Uno de los tantos films “telefoni bianchi” producidos en Cinecittá.

Durante la década de los 30 surgió en Italia la corriente fílmica de los “teléfonos blancos”, “Telefoni bianchi”, imitación de las producciones de Hollywood realizadas durante la época de la Depresión.

Eran películas de tramas muy sencillas, decorados fastuosos e invariables finales felices producidas en los estudios de Cinecittá.

Creada por Benito Mussolini en los años ’30, Cinecittá tenía como objetivo competir con Hollywood, y, a semejanza de los estudios UFA de los alemanes, contar con un órgano generador de propaganda política.

Pero vino la segunda guerra, y sus dos fuentes de inspiración se encargaron de acabar con ella. En 1943 los alemanes saquearon Cinecittá y la convirtieron en un campo de concentración, y más tarde, los estudios fueron bombardeados por las fuerzas aliadas.

Lo que parecía una tragedia y el fin del cine italiano, dio pie a que un grupo de cineastas saliera a la calle, filmara en espacios abiertos, con luz natural, zonas rurales y lugares deteriorados, y a menudo con actores no profesionales.

En franca oposición a los “Telefoni bianchi”, el cine italiano comenzó entonces a girar en torno a la pobreza de postguerra en la que estaba sumida Italia y la realidad de la clase trabajadora.

Ossessione
Ossessione, de Lucino Visconti,estrenada en 1943 durante la ocupación nazi en Italia

El verdadero inicio del Neorrealismo ha sido producto de controversias. Sin embargo, muchos historiadores y críticos coinciden en que el primer filme de este género fue Ossessione de Lucino Visconti (1943).

Sin embargo, este movimiento se hizo mundialmente conocido en 1946 con Roma, ciudad abierta, de Roberto Rosellini, ganadora del Gran Premio del Festival de Cannes como la mejor película de la post guerra producida en Italia.

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Ana Magnani, una de las mejores actrices italianas de todos los tiempos

Roma cittá aberta sentó las bases del movimiento, mostrando las enormes dificultades de sobrevivir bajo la ocupación alemana de Roma.

Bicicletas
Lamberto Maggiorani y Enzo Staiola en el film “Ladrones de bicicletas”, dirigido por Vittorio de Sica en 1948.  Uno de los grandes clásicos del Neorrealismo.

El Neorrealismo fue declinando a comienzos de la década de los 50. La recuperación de Italia, ahora con la esperanza de prosperidad y cambio que ya comenzaba a traslucir, colidía con la temática de la pobreza.

Giulio Andreotti, entonces viceministro, resumió la actitud de rechazo alegando, palabra más, palabra menos, que la ropa sucia no debía lavarse ni secarse al aire libre.

Pero antes de cederle paso a nuevas tendencias, imposible no recordar verdaderas joyas del neorrealismo digamos de transición, como la olvidable La Strada de Federico Fellini,  estrenada en 1954.

La strada
La Strada, con Giulietta Masina y Anthony Quin. Ya el Neorrealismo estaba de salida

Poco a poco los italianos comenzaron a preferir las producciones norteamericanas de la época. El Technicolor, que había nacido en 1933, se había oficializado en la industria cinematográfica norteamericana y géneros diversos, como musicales, westerns y ciencia ficción pasaron a ser temas comunes.

Cantando bajo la lluvia
Singin’ in the Rain (1952) Dirigida por Stanley Donen y el propio Gene Kelly, quien también la coprotagonizó al aldo de Debbie Reynolds y Donald O’Connor
Quo vadis
MGM se fue a filmar a Cinecittá

En cuanto a Cinecittá, en los años 50 fue reconstruída y en ella se filmaron clásicos como Quo Vadis (1951) y Ben Hur (1959), dicho sea de paso, producidos por Hollywood.

Y así las cosas, una vez más la Historia del cine siguió su camino hacia nuevos capítulos…

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Luli Delgado es periodista venezolana, Master en Artes de Cine y  Video – por The American University, Washington, DC.
Fue Directora Ejecutiva de la Fundación Andrés Mata de El Universal de Caracas, y Gerente del Centro de Documentación de TV Cultura de São Paulo. Es autora de varios libros y crónicas.
delgado.luli@gmail.com

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