
El paseo hasta el Arco del Triunfo, 1919
Fuente: https://www.meisterdrucke.fr/
Las que recordé hoy y que dejo para el final, son muy diferentes a las tres C’s a las que hacía referencia mi mamá.
Ella, en su bondad siempre decía que en su casa siempre los visitantes encontrarían esas tres C’s: catre (léase cama), comida y cariño. Yo intento seguir su ejemplo.
Pero hoy fue algo muy diferente.
En mi resolución de ser más sociable, decidí unirme a un grupo de caminatas en mi nueva comunidad.
A las 9:30 am en punto estaba en el lugar de encuentro. Allá me presenté a mis nuevas vecinas quienes me dieron una calurosa bienvenida al grupo.
Comenzamos la caminata, conversando animadamente.
El grupo se adelantó y yo me quedé en tertulia con una señora originalmente de Marruecos. Es lo que siempre admiro de mi país adoptivo, esa maravilla de conocer personas de todas partes del mundo.
En fin, concentradas en la caminata y nuestra conversa, de repente vi a mi nueva amiga volando al lado mío.
La pobre tropezó con un desnivel y aterrizó de cara sobre la acera.
Estuvo ahí un buen rato, tendida boca abajo, mareada y llorando.
Una de las del grupo llamó a una ambulancia que llegó en unos pocos minutos y se la llevó.
El grupo continuó con la caminata como si nada. Yo me disculpé y volví a casa todavía en shock.
En fin, una muy desafortunada primera experiencia de socialización. Ya después me avisaron que la señora solo había tenido heridas leves y fractura de un dedo del pie.
Eso de las caídas a cierta edad puede ser bastante grave. De ahora en adelante voy a ser mucho más cuidadosa, sobre todo en estos terrenos que no me son tan familiares.
Y sobre las prometidas otras tres C’, son las que utiliza mi hermano el médico. Él dice que lo que acaba con uno a cierta edad son las tres C’s:
Caídas, catarros y la última se las dejo a su imaginación…