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A mesa compartilhada,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens, 271d

A mesa compartilhada,
por Alfredo Behrens

leer en español        Juan Pablo tinha o costume de devorar o seu almoço como quem apaga um incêndio. Quase todos os dias pedia comida rápida no escritório, desempacotava sobre o teclado e engolia hambúrgueres enquanto perseguia números em uma planilha. Para ele, afastar-se da tela era uma perda de tempo; acreditava firmemente que ficar grudado na sua mesa o tornava mais produtivo. Mas a realidade era outra. Chegava às três da tarde com o cérebro nublado, o estômago pesado e uma sensação constante de exaustão. Sem perceber, estava preso na armadilha do isolamento, uma rotina que a ciência equipara ao impacto de fumar quinze cigarros por dia.Tudo mudou na terça-feira em que sua colega Valeria parou ao lado da sua mesa e simplesmente lhe disse: "Deixe essa planilha um pouco, prepararam algo...
Tres C’s,<br/>  por Leonor Henríquez
Leonor Henríquez, 271d

Tres C’s,
por Leonor Henríquez

read it in English        Las que recordé hoy y que dejo para el final, son muy diferentes a las tres C’s a las que hacía referencia mi mamá.Ella, en su bondad siempre decía que en su casa siempre los visitantes encontrarían esas tres C’s: catre (léase cama), comida y cariño. Yo intento seguir su ejemplo.Pero hoy fue algo muy diferente.En mi resolución de ser más sociable, decidí unirme a un grupo de caminatas en mi nueva comunidad.A las 9:30 am en punto estaba en el lugar de encuentro. Allá me presenté a mis nuevas vecinas quienes me dieron una calurosa bienvenida al grupo.Comenzamos la caminata, conversando animadamente.El grupo se adelantó y yo me quedé en tertulia con una señora originalmente de Marruecos. Es lo que siempre admiro de mi país adoptivo, esa maravilla de conocer personas ...
Te cuento que…<br/> por Suzan Matteo 30/8
Suzan Matteo, 271d

Te cuento que…
por Suzan Matteo 30/8

Hubo un tiempo, hace unos 25 millones de años, en que nuestros antepasados tenían algo que hoy hemos perdido por completo… ¿El sentido común? ¡No!: la cola. Y no una decorativa como la de algunos perritos, sino un apéndice plenamente funcional que, de repente, decidió dejar de formar parte de nosotros. Conviene empezar por ahí porque, aunque miramos alrededor y sobran indicios de que seguimos siendo primates, la ausencia de cola nos otorga una curiosa superioridad moral. No sabemos exactamente qué pasó, pero la ciencia halló una pista diminuta para una gran desaparición. Investigadores descubrieron una pequeña secuencia de ADN llamada AluY, insertada en el gen TBXT, vinculado al desarrollo de la cola. Al combinarse con otra secuencia similar, alteró cómo se procesa ese gen en el e...