Gente que Cuenta

Adiós a una voz protagonista – Mayte Navarro

Menchu Alvarez del Valle

No fue mi amiga, ni siquiera llegué a verla de cerca. Mi intimidad con ella se centra en las fotografías  que un buen día invadieron las revistas y los noticieros. Su voz la oí por primera vez en el matrimonio de su nieta, aunque debo confesar que tampoco fui invitada. Sólo mi obligación como periodista me llevó a indagar sobre su personalidad. Hablo de Menchu Álvarez del Valle, quien aquel día y durante cinco minutos le robó protagonismo a su nieta, Letizia Ortiz, cuando se casaba con Felipe de Borbón.

Nuevamente me encuentro con esta mujer que a sus 93 años lucía vigorosa y  que en aquellos días  pude saber más de  ella y, confieso, me resultó más simpática e interesante que Letizia, hoy convertida en reina consorte de España. Pero esta vez no oiremos su voz, porque Menchu Álvarez ya es solo un recuerdo y regresó a las primeras páginas por una sencilla razón, murió en la tranquilidad de su hogar.

Entonces volví a recordar su imagen de española recia, pero sobre todo rememoré su voz y esa manera de leer perfecta, sin titubeos ni equivocaciones, cuando se paseaba en uno de los textos elegidos para la misa matrimonial de Letizia y Felipe en La Almudena de Madrid.

"Menchu hablaba de racismo, de los problemas de las mujeres, pero también tenía ese sentido del humor propio de la gente que es auténtica. Perteneció a una generación que le tocó trabajar duro, trazarse su camino."

Aquella mañana Menchú, sin quererlo me obligó que averiguara sobre su vida y descubrí  que no necesitaba de la sombra de los Borbones para ser famosa, porque en 1947 ya su voz era conocida en Oviedo y coronó su carrera en Radio Nacional de España. Su trabajo recibió premios importantes.

Las mujeres de esa época se abrieron camino, sin hacer mucho ruido. Y eso quizás haya sido otra de las cosas que admiré en ella y en otras mujeres de su generación, que de igual manera se plantaron ante los prejuicios, que eran muchos, y se hicieron respetar.

Menchu hablaba de racismo, de los problemas de las mujeres, pero también tenía ese sentido del humor propio de la gente que es auténtica. Perteneció a una  generación que le tocó trabajar duro, trazarse su camino.

Propio de su carácter, dejó ordenado como quería que fuese su despedida: sin protocolos, ni flores, en la intimidad con los suyos, los más cercanos.  Su nombre queda entre dos fechas 1928-2021, la de una generación que vivió sin eufemismos y que así se despide.

Mayte Navarro
Comunicadora Social. Egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas. Ha ejercido el periodismo en galerías de arte, en el diario El Universal de Caracas,, mantiene el espacio Madame Glamour en el programa radial Las entrevistas de Carolina. Escribe de moda, arte y estilo de vida.
mayte.navarros@gmail.com
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