Gente que Cuenta

Ahora vamos a rodar – Luli Delgado

Ya hemos visto cómo son importantes los puntos de giro y los diálogos en un buen guión de cine.

Pasemos ahora a la parte de la producción en sí: una coreografía inimaginable y fantástica.

Dependiendo del presupuesto disponible, puede haber variaciones de set a set, unas mega producciones, o producciones “estiradas centavo a centavo”, o diferencias en el número de semanas, pero las reglas del juego son básicamente las mismas.

Recuerdo un amigo que necesitaba que parte de su película fuera filmada en Nueva York. Pues allá se fueron, después de haber obtenidos todos los permisos habidos y por haber, y con el mínimo indispensable del equipo.

Cuando llegaron allá supieron que Madonna estaba filmando un clip por aquellos mismos días. Un clip de minutos, frente a un largometraje, y sin embargo no lograban cerrar la boca con la cantidad y calidad del equipo disponible para filmar a la diva. Así son las cosas.

La producción de una película, el rodaje, yo me atrevería a compararlo con los huesos de la mano: muchos y muy interligados. Sin uno, no hay cabida feliz para el otro.

Modelo de planilla de rodaje

Intervienen varios grupos de profesionales y no creo que se trate de hacer una descripción exhaustiva, pero es más o menos así durante varias semanas, desde primera hora del día hasta última hora de la noche.

Tenemos al productor, manos de pulpo, responsable de administrar el presupuesto asignado, de tener las locaciones listas, pasajes, hoteles, comidas, medicinas, transportes, alquiler de equipos, contrataciones de auxiliares y cualquier imprevisto durante los días de rodaje.

En paralelo. el asistente de dirección diseña el plan de rodaje, que, como creo haberles comentado, de acuerdo con las locaciones, la agenda de los actores, y por ahí sigue. Es poco común que se filme en el mismo orden del guión.

Tenemos al equipo de sonido, de iluminación, un continuista que es quien va a chequear justamente esto, la continuidad en las tomas, por dónde estaban el cigarro y el wiski, por ejemplo.

Todo esto de los asistentes existe siempre y cuando el presupuesto de la filmación alcance para estas contrataciones. Caso contrario, pues va de uno en uno y sin asistentes.

Y aquí es que viene la regla de oro de toda producción: cada uno es total y absolutamente responsable de su equipo: chequear que está en orden, sobre todo si es alquilado, armar y desarmar los tripes, micrófonos, luces, lo que sea que haya que montar y desmontar, y eso sí, prohibido, terminantemente prohibido, tocar un equipo por quienes no sean los directamente responsables. Esta regla de oro garantiza que no haya inexpertos, o malos tratos, o inclusive sabotajes en los equipos.

¿Saben qué hace el de la claqueta, que tanto vemos en las películas? Pues bien, sincroniza el sonido con imagen, por un lado, y ayudar a clasificar el material que se va a filmar por la otra. Con un pedazo de tiza, o un tape, o inclusive con modelos electrónicos, se anota la secuencia, el plano, y el número de la toma, porque es muy raro que un plano salga de un solo intento.

No, no es mentira. Es más o menos así: el asistente de dirección dice: “Cámara” y el camarógrafo responde “rodando”. Después pide: “Sonido”, “grabando”, responde el sonidista, y la claqueta suena cuando ordena: “¡acción!”. Siempre es muy emocionante, no importa el número de veces que se repita.

Ahora bien: todos y cada uno tienen en sus manos el éxito de la producción, cada uno desde su ángulo, y todos tienen conciencia de ello. Algunos han trabajado juntos en producciones anteriores. Otros se conocen durante el rodaje, pero, en cualquier caso, un equipo de producción es una cofradía y cada uno sabe lo que tiene que hacer, no solamente por su trabajo en sí, sino en pro del trabajo de los otros.

Muy bien: hasta aquí estaríamos hablando del área técnica, profesionales de cada una de las áreas que acabamos de detallar.

Sin embargo, en toda esta descripción hice a propósito caso omiso de tres figuras fundamentales: el figurinista, los encargados de peluquería y maquillaje y los directores de arte. De ellos nos vamos a referir en detalle en nuestra próxima entrega.

Sólo de describir el proceso, ya queda uno cansado…

Luli Delgado es periodista venezolana, Master en Artes de Cine y  Video – por The American University, Washington, DC.
Fue Directora Ejecutiva de la Fundación Andrés Mata de El Universal de Caracas, y Gerente del Centro de Documentación de TV Cultura de São Paulo. Es autora de varios libros y crónicas.
delgado.luli@gmail.com

 

 

 

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