Gente que Cuenta

Al servicio de Su Majestad – Mayte Navarro

Se estrenó la película más reciente de James Bond,  No Time to Die, protagonizada por Daniel Craig, quien con este film cuelga los hábitos como el agente secreto más famoso del mundo.

La pandemia aplazó por más de un año el estreno, pero valió la pena porque las redes se inundaron con las imágenes de la première, no porque fuera un espectáculo original, sino porque permitió a la monarquía británica mostrar los dos relevos de Isabel II.

El más cercano, el príncipe Carlos, con su estilo clásico y depurado, confirmando al agente Bond que podrá seguir contando con el apoyo de Su Majestad para sus operaciones contra el mal. Junto a él, Camilla, la duquesa que sabe el terreno que pisa y sin ningunas intenciones de competir con la estrella de la noche, Kate Middleton, convertida en una verdadera chica Bond, glamorosa, perfecta, el vivo retrato de la princesa moderna, sin intenciones de rebelarse porque parece disfrutar de su destino.

Y por último el príncipe William, el futuro rey de Gran Bretaña, si el destino lo permite. Un hombre que esconde pasiones y emociones a tal punto que esa noche quedó anulado por el brillo de su esposa.

La nueva historia del héroe creado por Ian Fleming mostró sus cambios, patentizados en el smoking rojo que lució Daniel Craig, a  juego con la alfombra del Royal Albert Hall.

La primera película de la serie se estrenó en 1962 y se han rodado 25 títulos. Isabel II en compañía de su esposo, el príncipe Felipe estuvo en el estreno de Casino Royal. Dos años más tarde, en 1964, se presentó Goldfinger. Entre los asistentes estaba el príncipe Felipe, esposo de la reina. Su sonrisa, que demostraba complacencia, se tradujo como un espaldarazo al film, que en aquellos días se veía amenazado por la censura en  Estados Unidos.

La razón, el personaje femenino, Pussy Galore, encarnado por la actriz Honor Blackman, ya fallecida. El todavía buenmozo y seductor Felipe de Edimburgo apareció sonriente en una foto con Blackman y gracias a ello el productor  explicó que si el esposo de la reina sonreía a su lado, significaba que Pussy no representaba ningún  peligro para la moral y las buenas costumbres. 

Esto hizo que los puritanos de Estados Unidos que tenían la intención de bloquear su proyección abortaran la  idea.

La historia nos muestra que la presencia de los miembros de la casa real británica en la gala inaugural de esta saga no es nueva. Ya Isabel II lo había hecho en  otras oportunidades. Sin lugar a dudas James Bond representa un elemento de la cultura británica y su institución más famosa, la Corona, le expresa su simpatía.

En 2002 Isabel II acudió al estreno mundial de Die Another Day, la última película donde Pierce Brosnan tomó el lugar del agente 007. Allí la monarca británica saludó a los actores, incluyendo a Halle Berry quien se estrenaba como “chica Bond”.

Pero no solamente la monarca se encontró en el cine con los protagonistas  de James Bond, sino que en 2012, año de los Juegos Olímpicos de Londres, la propia Isabel tuvo una participación en una de las películas escoltada por Daniel Craig encarnado al agente secreto.  

Durante la inauguración de la máxima competencia olímpica pudo verse la secuencia donde Isabel dice: “Buenas noche señor Bond”, para más adelante lanzarse juntos en paracaídas.

Ángela Kelly, quien trabajaba para la reina, señala en un libro que publicó con la anuencia de su jefa, que la monarca estuvo encantada de poder hablar en este corto.

La última vez que Isabel recorrió la alfombra roja de estos estrenos fue en 2006. Le pasó el testigo a sus hijos y nietos, quienes no sólo la han representado bien sino que han llegado a opacar al elenco, como sucedió en 2008, cuando William y Harry ocuparon primeras páginas como los hermanos compinches que no conocían de rivalidades, los hijos perfectos de Diana de Gales.

Lady Di también mostró su complacencia por James Bond en cuatro oportunidades. En aquellas galas todavía era miembro de la familia real. Allí marcó su poder como inspiradora de la moda, que se alejaba de la rigidez del protocolo para acercarse a la modernidad, una forma de manifestar su rebeldía hacia la institución.

Para el palacio de Buckingham, James Bond sigue siendo un personaje que aunque es de ficción, ha sabido vincularse con la idiosincrasia de Inglaterra, país que esa monarquía representa.

Como lo pudimos ver en la alfombra roja del Royal Albert Hall, con los tiempos James Bond ha cambiado, se atreve a usar colores y a ser menos duro, así como lo ha hecho la monarquía, cuyas princesas pueden ser tan o más glamorosas que las divas de Hollywood para así mantener vigente el cuento de hadas.

Mayte Navarro.
Comunicadora Social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas. Ha ejercido el periodismo en galerías de arte, en el diario El Universal, mantiene el espacio Madame Glamour en el programa radial Las entrevistas de Carolina. Escribe de moda, arte y estilo de vida.
mayte.navarros@gmail.com

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