Gente que Cuenta

Ñía Mago, no está por todo eso – Alejandro Moreno

Miss Loie Fuller
Henri de Toulouse-Lautrec
c.1893

A Ñía Mago la están buscando para matarla. Dicen que está escondida por los lados de La Angoleta. La última vez que la vieron fue en Manicuare, en una fiesta. Ya hace más de un año que Ñía Mago anda quien sabe por dónde, escondida. Lo cierto del caso es que si la consiguen la van a matar.

Nadie sabe exactamente cómo pasaron las cosas. Dicen que fue por una discusión por una lata de querosén que supuestamente Ñía le debía a Medardo Marval y que ella le había dicho que se la llevaría tal día. Como no fue, según y que a Medardo no le gustó que no apareciera ese día, y la fue a buscar para reclamarle. Dicen que Medardo le levantó la mano a Ñía, y que, después de eso, ese hombre estaba muerto.

A todos los hombres de Manicuare les da pena y vergüenza que Ñía Mago haya matado a Medardo Marval. Nada parecido había ocurrido antes en Manicuare, ni en ninguna parte que se supiera, ¡qué va! Por más que la gente hacía memoria y preguntaba por aquí y por allá eso no había pasado nunca.

Decían y que en Cumaná, una mujer, en la Plaza Bolívar, había matado al marido de un botellazo, pero eso había sido un crimen pasional. Pero así como Ñía a Medardo, eso sí que no había pasado. ¡No señor!

La cosa también era que Ñía Mago era sola, no tenía familia. Y todos los Marval estaban enfurecidos porque no se podían vengar, ni siquiera con un hermano, un hijo, ¡nada!

Licho Marval y César Marval estaban que echaban chispas, esos hombres habían buscado como unos desesperados a Ñía y ¡qué va!, esa mujer no estaba por todo eso.

Incluso Nené Marval, el menor de los hermanos, había ido a hablar con el mismísimo gobernador para ver si podía mandar gente a buscar a Ñía, y tampoco la gente del gobernador había dado con el paradero de aquella mujer.

Todo el pueblo de Manicuare veía a los Marval con una mezcla de lástima y burla. Nada más y nada menos que Medardo Marval, el hombre más guapo de Manicuare había sido cruzado a puñaladas por una mujer flaquitica. Y ya se veía que eso se iba a quedar así.

Quien sabe si Ñía estaría muerta o estaría viva.

Alejandro Moreno (Caracas, Venezuela, 1972) cantante, editor y escritor a ratos. Licenciado en letras UCV. Ha publicado los libros para niños El águila y la estatua y Juan Piroco care loco en la editorial el perro y la rana.
chuomago@gmail.com

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