News That Matters

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Hijos peludos,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 249d

Hijos peludos,
por Victorino Muñoz

Como la gente ha seguido insistiéndome, cada vez que me ven con mis perros y gatos, he tenido que volver sobre el tema. No, no, les respondo: no me molesta para nada tener que limpiar sus pelos regados por todos lados, sus necesidades fisiológicas o los desastres que hacen cuando deciden ponerse a jugar con lo que no deben. A menudo les pregunto a estos impertinentes (porque es lo que me parecen, ya que ellos no me ayudan ni a limpiar ni me dan para la comida de los animales): si usted tuviera un hijo, ¿le molestaría acaso tener que recoger lo que riegan, bañarlos o asearlos? ¿Verdad que no? Y si ya los tiene, sabe mejor que nadie esa respuesta. Pues, aunque no se me parezcan, ese perro y ese gato que usted ve allí, son mis hijos. Son mis niños peludos, chiquitos y orejones. Los amo ...
Un pequeño golpe,<br/> por Javier David Volcán
Javier D Volcán, 249d

Un pequeño golpe,
por Javier David Volcán

Cuando Rita falleció, Alan sintió la culpa. Rita había salido de su clase de teatro. Aquella tarde, el grupo decidió estirar el tiempo; era el refugio de los que no querían volver a casa tan rápido, otros por tener compañía, y otros, porque les gustaba un poco de fiesta. En esas reuniones se empezaba hablando de los ensayos, de ideas para nuevas obras, y terminaban hablando de política, o de lo caro que estaba ir al supermercado. Rita seguía las conversaciones sin pasión, no consideraba tener grandes problemas. Para ella esas clases eran como ir al yoga, o al gimnasio. Alan había chocado el carro de Rita unos días antes, y ella, para no hacerlo salir, se llevó el de él. Alan había descuidado mucho el mantenimiento de su vehículo, y por una tontería, y mala suerte, Rita fue asesinada ...
Experiencias mínimas,<br/> por Ricardo Báez
Ricardo Báez Duarte, 249d

Experiencias mínimas,
por Ricardo Báez

Hay experiencias mínimas que, sin anunciarse, abren fisuras en nuestra manera de comprender el mundo. Estábamos en un parque cuando llegaron las palomas. Habitualmente las reducimos a una molestia: suciedad, ruido, enfermedad. Las pensamos como presencias casi automáticas, piezas menores de un paisaje urbano que no exige ser interrogado. Sin embargo, bastó un gesto —unas migas de pan arrojadas al azar— para que ese supuesto mecanismo comenzara a revelar algo más. Se acercaban, picoteaban, avanzaban con ese balanceo que parece confirmar nuestra sospecha de repetición sin conciencia. Todo encajaba en la idea cómoda de lo previsible. Hasta que una se separó. No fue un movimiento caótico. Hubo una interrupción, una decisión, un desvío. Corrió unos pasos, alzó vuelo, giró con precis...
¡Gran oportunidad!,<br/> por José Manuel Peláez
José Manuel Peláez, 249d

¡Gran oportunidad!,
por José Manuel Peláez

La frase de “hay que sentar cabeza” siempre me ha parecido disonante. Como si quisiera decir que una cabeza sentada piensa mejor que otra en movimiento. La entiendo en el sentido de que en algún momento hay que enfocarse y poner todas nuestras habilidades al servicio de un propósito, pero la frase sigue sin gustarme. Y, aun así, la pensé cuando mi jefe me propuso un trabajo con mejor sueldo, mayores beneficios y condiciones más cómodas. Quizás era el momento de “sentar cabeza”. Lo malo es que el trabajo era en un lugar ajeno a mí y muy lejos de mis querencias y mi idioma. Tenía dos días para decidir. ─ ¡Qué gran oportunidad! ─ clamó Manolo cuando se lo estaba contando. ─ Pero si no sabes ningún detalle, Manolo… ¿gran oportunidad de qué? ─ De equivocarte. Del discurso con el ...
¿Nos sinceramos?,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 249d

¿Nos sinceramos?,
por Luli Delgado

ler em português          Yo era de las que iban todas las mañanas al parque que quedaba cerca de mi casa y corría y me estiraba y me disparaba cien abdominales como si nada. No recuerdo cuándo dejé de hacerlo, a lo mejor cuando nos mudamos para acá, pero lo cierto es que, malagradecido a morir, mi cuerpo ahora parece el del Hombre de hojalata.No estoy hablando de dolor puntual, o de algo que me deje en cama. Hablo de ese dolor que aparece cuando hago un poquito más de esfuerzo del habitual. Algo tan simple como mover cosas, limpiar a fondo, o cambiar una rutina, que inevitablemente llega la factura.Para colmo, vivo en un país donde la tercera edad lleva la delantera, y veo viejitos que suben, bajan, hacen mercado o van a la farmacia y no comentan nada, o porque son muy estoicos, o porque ...
Te cuento que…<br/> por Suzan Matteo 29/3
Suzan Matteo, 249d

Te cuento que…
por Suzan Matteo 29/3

Hoy es el Día Mundial del Piano y uno se pregunta por qué, entre las 365 páginas del calendario, se ha escogido precisamente la número 88. No es un capricho: ese número coincide con las teclas del instrumento. Ochenta y ocho teclas que contienen un universo entero, desde el susurro íntimo de un nocturno hasta la fuerza desbordada de una orquesta. La idea surgió en 2015 por iniciativa del pianista alemán Nils Frahm, quien propuso celebrar el piano el día 88 del año, que suele caer el 29 de marzo. Venezuela ha tenido pianistas excepcionales, todas ellas también compositoras. Basta nombrar a Teresa Carreño, prodigio desde la infancia; a Nelly Mele Lara, autora de una Misa Criolla de gran belleza; a Luisa Elena Paesano, creadora del «Trancao»; o a Gabriela Montero, que hoy recorre los grand...