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No grito,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens, 268c

No grito,
por Alfredo Behrens

leer en español        Ao completar cem anos, ela celebrou o fato de ser vinte anos mais velha que o marido, que mal havia conseguido chegar aos noventa. Ele pedia desculpas pela diferença todas as manhãs, como se a idade fosse um erro de aritmética-Então, ele adoeceu.Seus sintomas eram peculiares. Toda terça-feira, ele perdia uma década. Na quinta-feira, insistia que o teto virado tapete. Os médicos receitavam guarda-chuvas, mas apenas para os móveis, contra os quais ele levantava a perna direita e se aliviava, como o cachorro Totô.Ela o observava com uma impaciência crescente, suspirado que "A gente chega ao centenário esperando menos responsabilidades, não mais."Foi assim que ela o acomodou em uma casa de repouso respeitável, onde os corredores faziam curvas educadas em esquinas que ain...
Pirotecnia,<br/> por Lucy Gómez
Lucy Gómez, 268c

Pirotecnia,
por Lucy Gómez

Esa noche de verano, como muchas otras, se iluminó el cielo y sonaron explosiones. Eran los fuegos artificiales que marcaron el final de las fiestas del pueblo de al lado, pero podían verse a distancia. Diez minutos impresionantes que me pusieron al día con la variedad de colores, diseños y belleza que se despliega centenares de veces en la costa mediterránea. Era una coreografía con libreto largo: entradas de luces, despliegue y diseño de figuras. Nada que ver con los de mi infancia, que no pasaban de ser luces doradas que subían algunos metros en el cielo, casi siempre en Año Nuevo. Se han industrializado de tal manera que hay leyes que regulan su uso o los prohíben, como es el caso de Países Bajos, donde no solamente tomaron en cuenta el riesgo que supone usarlos de manera inconve...
Te cuento que… <br/> por Suzan Matteo (9/8)
Suzan Matteo, 268c

Te cuento que…
por Suzan Matteo (9/8)

¿Pueden llover peces? ¿Y ranas? ¿Serpientes? ¿Alguna vez ha caído carne del cielo? Si crees que es imposible, te sorprenderá saber que la historia recoge cientos de testimonios de lluvias tan insólitas que parece que el cielo hubiera perdido los papeles. Durante siglos se interpretaron como mensajes divinos, castigos celestiales o anuncios del fin del mundo. No era para menos. Imagínate salir a comprar el pan y tener que esquivar una lluvia de serpientes, como la descrita por Scientific American en 1877, o ir a tender la ropa y encontrar un pez en el tendedero. A principios del siglo XX apareció Charles Fort, un periodista estadounidense que reunió miles de noticias sobre lluvias de animales y fenómenos inexplicables. Desde entonces, todo suceso que desafía el sentido común se denomi...